Tu mejor amiga. Tu novio. Tu familia (si tuviesen la oportunidad).

Porque este sentimiento que no has elegido está tratando de convencerte de que todo lo que tú eres se define con una sola palabra.  Ansiedad.

Puede que se trate de un mensaje de texto erróneo.

Un tono en el que ni siquiera querías hablar.

Otra noche fuera de casa que, por haber bebido demasiado, sólo puedes recordar parcialmente.

Una conversación por la que te preocupas si dijiste demasiado.

Un mensaje de texto sin respuesta que te deja pensando.

Y una llamada que entra directo al contestador.

Es un segundo mensaje de texto por aclarar.

Simplemente esperando a que contesten.

A pesar de que sabes que deberías haber esperado.

Es mirar a tu mejor amiga por más de una década y dudar de ella.

No por algo que ella haya hecho, sino por algo que no haya hecho siquiera aún.

Dudas sobre tí misma. Cuestionamientos. Análisis. Pensar demasiado.

 

Se trata de esperar que la gente te deje. Es arruinar algo antes de que incluso haya comenzado.

Es el adiós sin la palabra que lo transforma en una expectativa.

Son las noches en las que no te puedes dormir, dando vueltas y vueltas en la cama.

Es no saber de algunos por un tiempo y pensar que están locos.

A pesar de que en realidad, no tienen razón para estarlo.

Es una disculpa que no tienes que dar, a pesar de que tú sientes que deberías pedirla.

Solo para tranquilizar tu mente.

La gente pregunta sobre los enemigos y la única que has conocido es a ti misma.

Atrapada dentro de tu mente que te mantiene prisionera.

Alejando a la gente que quieres que se quede.

Pero no quieres cargarlos o molestarlos con un problema que es tuyo.

Es el deseo y la necesidad de simplemente escuchar la frase “está bien”.

Ese impulso de confianza que cambiará todo.

Te sientes culpable incluso preguntando.

Pero tú quieres escuchar que ellos no se irán.

Porque cuando tu mente te juega sucio y te dice que todos aquellos que te importan te abandonarán, tú no quieres creerlo.  

Pero una parte de tí sí lo hace.

Tú no elegiste esto, así que ¿por qué alguien lo habrá elegido por ti?

Esa es la voz que escuchas repetidamente.

Y no quieres parecer pegajosa, pero te preocupas.  

Te preocupas mucho y piensas poco.

Amas con demasiada fuerza, pero todo lo tuyo es blando.

Intentas compensarlo solo para darles una razón para quedarse.

Pero lo que tú no ves es que ellos están eligiendo estar aquí porque quieren estarlo.

Porque no eres tan mala, intolerable y poco querible como tú crees que eres.

La ansiedad simplemente te está tratando de engañar para que creas todas esas cosas.

Pero si miras a tu alrededor sólo por un momento, te darás cuenta de que la gente que importa no se ha ido a ningún lado.