Tengo que admitir, soy un sobre-pensador. Puedo coger una circunstancia perfectamente normal y analizarla, criticarla y diseccionarla en todas sus partes hasta que ya no tenga ningún sentido en absoluto. Y sé que no soy el único que sufre de esta manera de pensar.

A lo mejor la ansiedad tiene algo que ver con ello. A lo mejor el miedo. Todos los “y si” que compiten por la atención cada pocos segundos. Puede ser agotador. Pero más que eso, puede ser dañino para ti y para la persona con la que tienes una relación.

Si eres un sobre-pensador, o has estado con un sobre-pensador, sabes de lo que estoy hablando.

Desde mi experiencia personal, la manera más rápida de dañar una relación, o tu propio bienestar, es sobre-pensarlo todo. Y te contaré por qué.

Primero que todo, tienes que entender qué le pasa a la mente cuando empiezas a entrar en ese modo de “sobre-pensamiento”. Ves o escuchas algo que te hacen formar una pregunta en tu mente. O vuelves a algo que fue dicho o hecho en el pasado y te concentras en eso. De repente, estás entrando en esa zona de sobre-pensamiento y estás mal preparado (el sobre-pensamiento te cogerá desprevenido la mayoría de las veces). La mente trabaja de una manera curiosa. Desviará toda la atención a cosas que prefieres ignorar y te forzará a tratar con algo hasta que encuentres una solución o hasta que te desmayes y lo recuerdes por la mañana. Te sorprenderás diciendo cosas como, “eso no tiene sentido” o “yo no habría hecho eso” o incluso “¿que quiere decir eso?”.

Luego viene el aluvión de pensamientos que te impiden ser feliz.

Cuando miras algo bajo un microscopio, solo ves los detalles que componen la totalidad; en realidad no ves la imagen completa. Lo mismo pasa con el sobre-pensamiento. Solo ves las pequeñas cosas que son parte de algo mucho más grande. Cuando mencionas las pequeñas cosas que desencadenan tu respuesta de sobre-pensamiento, cuando te haces 100 preguntas respecto a por qué tu pareja fue a por pizza en lugar de ir a por la habitual hamburguesa con sus amigos, cuando te preguntas por qué le ha llevado 35 minutos responder tu mensaje en vez de la respuesta inmediata habitual – te estás enfocando en lo trivial en lugar de lo importante. Lo que es importante es que tu pareja te contó que fue a por pizza y que respondió a tu mensaje. Son los “por qué” los que nos atrapan en nuestros propios pensamientos.  

Los “por qué” son los que causan un obstáculo en nuestras relaciones y en nuestra propia progresión, individualmente.

El otro lado de esto es sobre-pensar acerca de lo que “puedo estar haciendo mal”.

Confía en mi, si te preocupa que puedas estar haciendo algo mal, probablemente estés haciendo todo lo correcto, salvo que te preocupes por lo que estás haciendo mal. El sobre-pensamiento lleva la culpa, de una manera u otra, tú o ellos. ¡Detén el ciclo de culpa!

Respira y aprende a confiar. Confía en ti y en los demás. Realmente es la única forma de avanzar en tu vida. Si piensas que es más fácil decirlo que hacerlo, tienes razón. Pero seamos realistas… generalmente es más fácil decir algo que hacerlo. Para detener el daño que le estás haciendo a tu relación, tienes que dejar de pensar en exceso. ¿Cómo dejar de sobre-pensar? Bueno, no hay una respuesta que funcione para todo el mundo; solo puedo decirte lo que funcionó para mí.

Aceptación y dejar ir. Pase lo que pase en la vida, sucederá, quepienses en ello hasta que tu cerebro explote o no. Acepta lo que la vida te depara y abandona la necesidad de tener todas las respuestas.

Repite conmigo: “Estoy bien. Él/ella está bien. Estamos bien.” Estas palabras me han ayudado más veces de las que recuerdo. El 99% de las veces, cuando sobre-pensamos algo, creamos un problema que no existía. Y el 99% de las veces, ESTÁS bien, él/ella ESTÁ bien, y vosotros ESTÁIS BIEN. En serio, usa estas palabras. Repítelas cuantas veces como necesites. Las palabras son poderosas y pueden ayudarte si las usas adecuadamente.

Así que, recuerda respirar. Deja la culpa. Acepta y deja ir. “Estoy bien.”

Estos recordatorios te ayudarán a controlar tu exceso de pensamiento y poner fin al daño que causa.