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Carta A La Chica Por La Que Renuncié A Mi Premio

Mi carta es para ti, para la chica que hasta hace muy poco tiempo para mi ya no existía.Ahora te haces más presente que nunca…Tú que te pones últimamente detrás de mí a esperar.
Me dirijo a ti, que no me conoces. Bueno un poco sí.
Sabes de mi, que tengo el pelo del color del diablo y he sido una amenaza para tu relación. Sabes que hemos compartido espacio y que alguna vez me dirigiste alguna palabra. Incluso nos sentamos alrededor de la misma mesa para compartir un momento. Pero antes de todo eso…tu no eras su
“nada”. Pero yo sí hice por conocer y saber de la persona a la que estaba a punto de dañar.

Debía conocerte, eras mi rival a batir! Y yo debía de ganar, ni siquiera sabía lo que iba a ganar, ni como lo haría. Pero he pasado toda mi vida peleando por todo lo que quería, y ya no sé actuar de otra manera. Sabía que si luchaba, si me mantenía y esperaba tendría mi recompensa. No me juzgues! Debía de ganar! Lo merecía, no me dejé nada para mi, di todo lo que pude y más! La vida debía darme mi premio, justicia divina lo llamaba. Pero no….
Ni él era un premio, ni la vida me lo otorgó.

Me presento;
Soy la chica más contraria a ti, por eso todo siguió igual.
Yo soy el carácter fuerte, que te puede alegrar el día o destruirte la vida. Soy un huracán devastador, que arrasa con todo lo que encuentra a su paso.
Soy la impaciencia, la ansiedad de quererlo todo y que sea ahora. Soy la que busca y encuentra.
Soy la intensidad.
No soy la sumisión. Por ello, quizás mi recompensa se quedó cómodo en su lugar. Como si de un árbol que no puede moverse se tratase, pero sí podía expandir sus raíces.
Soy todo eso, pero también soy algo más.
Soy la energía descontrolada, soy la locura en estado puro.
Soy la que le daba esas ganas de despertarse temprano, sin apenas haber dormido. Soy la que le provocaba esas ganas de arreglarse, para recibir un ¡qué guapo churri! Aunque solo nos viésemos de pasada o simplemente cinco minutos en la bajada.
Soy la chica del parking, la chica de…y la chica de…
Pero también soy la lealtad y el respeto.
Y por respeto a mi, te respeté a ti.
Soy la chica más guapa por dentro que por fuera.
Soy la que le gustaba, y la que no quería que le gustase.
Esta vez la tercera en discordia, no se quedó con nada de nadie.
Tampoco fue la dejada o abandonada.
Ella dío el portazo, renunció a su premio.
Seguramente no sepas todo esto. Y por ello ahora te plantas cerca de mi trabajo, para mirarme con ojos desafiantes y aires de victoria.
Te entiendo , y te daré una alegría y motivo de celebración.
Seguramente haya llorado yo ,muchísimo más en medio año, que tú en lo que llevas de relación. Admito mi culpa pero solo la mía. He llorado para rebasar mares! Por cada viaje que haciaís ,por cada “ahora no puedo” que recibía.

Quería odiarte y pensar solo en mí. No debía nombrarte en nuestras citas, pero era incapaz. No quise convertir una historia bonita en algo tan sucio! Cada vez te tenía más presente, y la verdad es que no sabía si era por ti o por mi.
Por eso no te atrevas a volver a hacerlo, porque aún te estoy protegiendo de muchas cosas que podrían destruirte. Te faltarón manos para taparte los ojos y oídos, para no ver y escuchar lo que no querías. Y te lo respeté. No estás preparada . Yo fui más valiente.
Le pedí a él mil veces, y solo porque merecías saberlo, que fuese honesto contigo, pero decidió que no…y por cada decisión que tomaba…él era menos “premio”.
Pero era encantador, me gustaba mucho antes de conocerlo. Era mi compañero de cafetería, y lo único que sabía de él, es que era separado y tenía un peque con mucho carácter!
Cosa que me encantó! Llegó a dejarse un zumo, sin ni siquiera darle un sorbo! mientras su papá refunfuñaba…
Del peque casi me hago colega…pero no me dio tiempo. Pero lo veo cuándo pasa a mi lado a la salida del cole, y tú te vas con ellos.
Sabes que en mi lista y en la de mis amigas era el primero?
Si yo hubiese tenido pareja en ese momento seguro que lo hubiese mandado todo al carajo por él.
Seguro que sabes de que estoy hablando.
Y no me regaló joyas, ni zapatos, ni bolsos…eso sí.
Chocolatinas no me faltaban! Y eso era simplemente maravilloso.
No le importaba la hora que marcaba el reloj, porque prefería mil veces estar conmigo ,mirándonos , hablando de traumas, del mierda de día que tuvimos o simplemente deleitarse mientras le daba un concierto de las canciones más bonitas de V.M. a estar descansando. Escaparse del trabajo, para poder verlo uniformado, darnos un beso y si sobraba algún segundo, poder darle con la porra.
Que al final… nunca le di.
Quedarnos dormidos hablando por teléfono, y despertarnos igual. Día a día.
De eso estaba claro que ya no podíamos escapar, nos resistíamos a escapar.
Prefería eso y nada más. Y siento decirte que nada más. Podría consolarte diciéndote que todo fue por instinto animal. Pero no puedo mentirte. Llegamos a conformarnos con vernos de lejos.
Y nunca nunca nunca se escondió o me escondió. Nos veíamos en plena calle y a horas puntas! No trato de justificarme. Pero era imposible no creerlo…y mucho menos no quererlo.
El no era ningún premio. Pero consiguió que confiara en él, en el momento que se bebió mis lágrimas, para hacerme sonreír de nuevo y acto seguido decirme Te quiero…Y en ese momento, siento decirte que tú desapareciste.
El no era ningún premio, pero me ganó. Y yo quise ganarlo a el.
Pero después del verano volvisté a tu vida, volvisté a hacer acto de presencia y sinceramente me molestaba hasta que respirases.
Eras demasiado buena para ser dejada, no lo merecías decía…pero acaso merecías ser engañada? No!
No merecías tal deslealtad.
No merecías estar con una persona que admite estar enamorado de otra, no merecías que tu pareja sintiera locura por otra persona que no fueses tú.
Y decidí alejarme. Porque el no se sentía capaz de dar otro giro a su vida. Y esas mismas palabras fueron las que me destrozaron. Me había conquistado, había hecho todo para tenerme….y cuándo me tuvo no supo que hacer.

Él no podía ser ningún premio…

Y decidí darte tu lugar, que es un lugar que solo puedes darte tú. Y decidí no ser motivo de tu sufrimiento, ni del mío.
Nadie puede dar lo que no tiene. Y yo le pedí más de lo que tenía. Al final dolor y engaño, era lo único que me aportaba, pero no era su culpa. Era lo único que tenía.
Por favor no vuelvas a mirarme con ojos desafiantes. Porque para hacerlo debes de conocer la verdad, y de sobra sabemos que no la sabes.

A veces ganamos porque nos dejan ganar.

Disfruta tu” premio”, disfrútalo con humildad.
Disfrútalo mientras mujeres como yo, miren por mujeres como tú.
Me sigue doliendo el pasar por tu nueva casa y ver su coche ahí estacionado. Pero recuerda yo soy la fuerte.
Y tú solo disfrútalo.

La Chica de la bajada al Paraíso.
Desde la perla del mediterráneo.