El desamor no discrimina. No pregunta si salisteis juntos o no y por cuánto tiempo. El desamor no se preocupa por las etiquetas, no se siente menos real solo porque no era tu novio o novia. A veces, sobreponerse a alguien con el que nunca estuviste, duele incluso más porque existe ese “y si” que juega un papel importante.

Las relaciones tienen etiquetas independientemente de si estáis o no juntos, de si eres soltera o estas con él. Pero cuando estás emocionalmente involucrada en alguien que no se compromete contigo o no te da lo que necesitas, constantemente buscas la validación a través de líneas borrosas y reescritas una y otra vez.

Te aferras a la esperanza de que algún día habrá algo.

Pero luego te golpean con la fría realidad de que esto en la que estás tan involucrada emocionalmente ha llegado a un callejón sin salida.

La parte difícil de estos finales es cuando no hay un comienzo para comparar. De repente, solo estabas involucrada emocionalmente en una persona sin poder dar marcha atrás.

Luego todo se acaba y esperas volver a estar bien.

Solo te queda lamentar haber llorado y amado una relación que en realidad no lo era.

Los sentimientos son reales y no necesitas una etiqueta para justificarlo.

No dejes que alguien te haga sentir culpable por este desamor. A veces amamos a las personas con las que no salimos con más profundidad que a cualquier otra.

No es una ruptura, pero se siente como una. No duermes por las noches, te encuentras llorando a las tres de la mañana, te levantas cansada mirando tu teléfono y recordando cuándo solían despertarte los mensajes de texto o las notificaciones. Ahora tu teléfono es un poco más silencioso. Los echas de menos, pero también echas de menos esa pequeña posibilidad y la creencia de que podría haber sido algo. El dolor es un poco más profundo, pero no puedes expresarlo públicamente.

No puedes desmoronarte porque, si lo hace, la gente tratará de justificar esa reacción y dirán algo así como: “¿Pero si ni siquiera habéis salido?”

No tienes que salir con personas para enamorarte de ellos. Y no tienes que salir con gente para que te hagan sufrir. Cuando tu corazón está por alguien, el dolor se siente exactamente igual.

Pero la parte más difícil es tratar de seguir adelante cuando no se dan cuenta de que estás sufriendo. Cuando ni siquiera se dan cuenta de la carga emocional que sufriste.

Entonces, respondes sus textos, intentas ser fuerte, finges que aceptas las circunstancias y que puedes ser solo amigable y cordial.

Pero te está destruyendo cada vez que están alrededor tuyo porque verlos es un recordatorio de lo que nunca será. Y estás perdiendo el sueño por alguien que probablemente duerme con otra persona.

Sé lo mucho que duele. Sé lo que es repetir todo el pasado preguntándote qué signos leíste mal. Sé lo que es pasar tiempo con alguien con el que quizás ni siquiera hayas tenido una relación física, pero emocionalmente no pudiste ser solo tú quien lo sintió.

Y sé lo que se siente al no poder expresar claramente ese dolor que te consume. Te rompes el corazón por alguien que debería ser fácil de superar. Pero cuando amas a alguien y realmente quieres ser algo más, el dolor que sientes es algo que te llevará tiempo superarlo. Y eso está bien.

Pero lo que no está bien es intentar hacerte la fuerte y mantenerlos en tu vida.

Tal vez noten cuando te alejas. Tal vez se den cuenta de que ya no hablas tanto y tal vez te llamen preguntándote si algo va mal.

Y parte de ti quiere gritar “¡Sí, estoy herida, me siento completamente rota, me destruiste!” Pero te quedas en silencio porque el duelo por un final que en realidad no tuvo nunca un comienzo, te haría parecer tonta.

Pero no todo va sobre ti. Esa persona te hizo creer que había algo allí. Si hubiera sido completamente honesto desde el principio, no habrías caído tan rápido, pero no lo hizo. En cambio, sabía cómo te sentías y quizás seguía echando leña al fuego a propósito. Tal vez había una relación física allí, pero sin una etiqueta. Tal vez te dijo todo lo que querías escuchar para mantenerte cerca porque tu presencia impulsaba su ego.

Independientemente de cómo se aplica a ti y a tu situación, alguien te permitió enamorarte de el cuando no tenía la intención de corresponder. Así que no te sientas culpable por estos dolores, sientes que tienes que reprimirlos solo porque no tienen una etiqueta adjunta.

Llora tan fuerte como lo necesites. Siente las cosas tan profundamente como normalmente lo haces. Aléjate sin explicación porque no mereces este dolor y no te merecen.

Pero asegúrate de que cuando sanas y tus lágrimas se sequen, nunca más permitirás que te vuelvan hacer sentir de esta manera.

Porque, de la misma manera que merecías una relación en todo esto, también mereces tiempo para sanarte incluso si no fue tuyo por completo.