Algo siempre tiraba de mí hacia ti. Desde el día en que nos conocimos y mucho después de que formáramos parte de la historia, la química entre nosotros era inquebrantable.

Creo que si me encontrara contigo, las mariposas de mi estómago se volverían locas y me entrarían unas ganas increíbles de estar entre tus brazos, aunque sé que ya no eres mío.

Por suerte, apenas te veo. Ya no nos movemos en los mismos círculos.

Apartarme de ti ya era bastante difícil y realmente es más fácil que no nos veamos ni nos hablemos.

Te escribo esto para decirte que nunca te olvidaré pero que tampoco voy a volver contigo.

Tuvimos nuestro tiempo para lograrlo y realmente me ilusioné con que lo haríamos, aunque sabía que en el fondo me estaba engañando.

Tuvimos un comienzo accidentado y toda la relación fue accidentada. Nunca sabía a qué atenerme contigo y eso me volvía loca.

UNA CARTA AL HOMBRE CON EL QUE COMPARTÍ UNA QUÍMICA INCREÍBLE

Un momento estabas encima de mí y al siguiente me ignorabas por completo.

Un día me dabas el mundo, y al siguiente ni siquiera querías formar parte de mi vida.

Por cada paso adelante, dábamos diez pasos atrás. Nos estábamos quedando atrás rápidamente y no había nada que pudiera hacer al respecto. No había nada que quisiera hacer al respecto.

Sabía que estabas jugando. Sabía que no estabas preparado para comprometerte por tus propias razones y que yo estaba eligiendo inconscientemente pagar ese precio sólo para estar contigo.

Sabía que estabas jugando con mi mente y mi corazón, pero no podía resistirme a ti.

Cada vez que ponía mis ojos en ti, me olvidaba de todas esas lágrimas que había llorado porque no habías aparecido en mi puerta como dijiste que harías unas noches antes.

Me olvidaba de las noches en las que no podía dormir porque las pasaba analizando cada momento que pasábamos juntos.

UNA CARTA AL HOMBRE CON EL QUE COMPARTÍ UNA QUÍMICA INCREÍBLE

Me olvidaría de todo lo que me faltaba y me cautivaría sólo con tu sonrisa.

Me acercarías con esas fuertes manos tuyas y perdería la cabeza. Todo lo que quería decir y todo lo que quería hablar se desvanecería en el olvido.

Lo único que importaba éramos tú y yo y esa fuerza magnética de la química que nos acercaba cada vez más.

Tu fragancia corporal era alucinante. Tus besos eran tan suaves y a la vez tan fuertes que resultaban en esa combinación perfecta de sexy y dulce que me convenía más.

No podíamos quitarnos las manos de encima cuando nos quedábamos solos, sin importar dónde estuviéramos. Cada roce estaba lleno de electricidad, tensión y deseo.

Pero yo también ansiaba su mente. Nuestra química iba más allá de lo sexual, también conectábamos a nivel intelectual.

Podíamos hablar durante horas de cualquier cosa y de todo, y yo sentía realmente que me entendías.

UNA CARTA AL HOMBRE CON EL QUE COMPARTÍ UNA QUÍMICA INCREÍBLE

Por eso nos dolió tanto el final. Lo teníamos todo y no sabíamos cómo hacer algo con ello. No sabíamos cómo hacer que nuestra relación durara.

Mejor dicho, tenías demasiado miedo para quedarte.

Había algo dentro de ti que te hacía huir en cuanto las cosas se ponían un poco serias.

Todo lo que hice para cambiar eso no cambió nada. Intenté ser comprensivo.

Te di el espacio que necesitabas. Hice todo lo posible para que fueras feliz.

Te di todo y aún así no fue suficiente. Seguías entrando y saliendo de mi vida y no podía soportarlo más.

La última vez que te fuiste, con toda la intención de volver, no te dejé volver.

UNA CARTA AL HOMBRE CON EL QUE COMPARTÍ UNA QUÍMICA INCREÍBLE

Me di cuenta de que había desperdiciado años esperando que te quedaras y no te perdieras de vista. Esperando a que vencieras tus miedos y fueras el hombre que yo merecía.

Todavía hay días en los que quiero responder a tus mensajes o llamarte y hablar sin parar. Pero no puedo. Sé que si escuchara tu voz me echaría atrás y te dejaría entrar de nuevo.

Si eso ocurriera, volveríamos a estar como antes. Seguirías comportándote como si mi corazón tuviera un interruptor y pudieras encender y apagar mis sentimientos a petición.

Ya no puedo soportar eso. Tuviste demasiadas oportunidades de ser el hombre que yo necesitaba y nunca las aprovechaste.

Todavía no te he superado. Al menos no completamente. La química sigue ahí. El amor sigue ahí.

El deseo sigue ahí pero necesito más, necesito seguridad y compromiso y tú nunca me lo vas a dar.

UNA CARTA AL HOMBRE CON EL QUE COMPARTÍ UNA QUÍMICA INCREÍBLE