¿Alguna vez has sentido que todo lo que dices está mal?, ¿Que sin importar cuanto lo intentes nada de lo que haces es suficientemente bueno?, ¿Parece que nunca logras cumplir con lo que te propones de la manera en que querías hacerlo?

¿Te sientes así porque tu pareja te dice eso?

Muy a menudo las mujeres inician relaciones con hombres encantadores, carismáticos e interesantes que parecen encajar de manera perfecta en la descripción del “Príncipe Azul”, solo para darse cuenta más tarde que se trata de un impostor. Como si se pulsara un interruptor, todo cambia de repente y un día al levantarse toman conciencia de que nada de eso era cierto; se trataba sólo de un espejismo.

Bienvenida al mundo del abuso narcisista. El narcisismo patológico, también llamado narcisismo sub clínico o Desorden Narcisista de la Personalidad (NDP) es un tipo de psicopatía muy grave. Esta enfermedad se caracteriza por un falso sentido de grandiosidad del yo que oculta una vergüenza arraigada muy en lo profundo del interior, generalmente asociada a un trauma. Esa es una forma elegante de decir que los narcisistas son estupendos actores, dado que lo que muestran afuera no se corresponde con lo que hay en su interior.

Al inicio los narcisistas se presentan como encantadores, sociables, agradables y cálidos lo que, naturalmente, atrae muchas parejas potenciales hacia ellos. No pasa mucho tiempo antes que las desafortunadas víctimas que caen en su juego sádico se den cuenta de que algo anda mal en su relación, aunque muchas crean que puedan tapar el sol con un dedo. Eventualmente y con seguridad el narcisista se quitará la máscara y todo lo malo irá emergiendo poco a poco hasta que el monstruo maligno que siempre fue termine siendo totalmente visible.

Las relaciones con narcisistas por lo general siguen un patrón típico definido por tres etapas: idealización, menosprecio y abandono. Al principio todo parece perfecto, las víctimas caminan por las nubes y se sienten demasiado afortunadas de haber encontrado a su compañero ideal; sin embargo con el menosprecio, el narcisista comienza a hostigar y criticar, haciendo comentarios despectivos de su víctima una y otra vez, por lo que esta empieza a dudar de sí misma y siente que no puede vivir sin su pareja. Esto se mantiene por un tiempo considerable, el suficiente para que la víctima se sienta totalmente atrapada y aun así lo no quiera escapar.

Durante la etapa de menosprecio las víctimas pueden sentirse muy ansiosas y experimentar ataques de pánico o simplemente caer en una profunda depresión. Sienten que todo lo que siempre creyeron es mentira y que todas las personas en las que alguna vez confiaron ahora no son fiables; parece que ya nada importara y esto tiene un efecto devastador. El narcisista poco a poco ha abonado el terreno para que ella dependa totalmente del él, asegurándose para ello de haber creado una dependencia física, mental, emocional y financiera de la que no es fácil huir.

La última etapa es la peor pesadilla de cualquier mujer. De repente no dejan de preguntarse ¿con quién me he casado? Una vez que el narcisista decide abandonarlas de una vez y para siempre.

El menosprecio suele progresar a abandono una vez que la víctima comienza a enfrentar al narcisista, infringiendo así heridas a su ego, conocidas como heridas narcisistas, término utilizado para describir la reacción que tienen los narcisistas ante una víctima que los reta. No solo se sienten heridos y ofendidos sino que están completamente decididos a destruir a su oponente. Él ha trabajado tan duro para despojar a la víctima de sus valores que esta no es más que un peón, así que ¡como se le ocurre protestar!, ¿Cómo osa dudar de él? El narcisista no se detendrá ante nada para consumar su venganza y asegurarse de que ella sea castigada.

Los narcisistas son mentirosos y manipuladores muy hábiles, usan y abusan de sus falsos encantos tan solo para destruir. Bajo esa careta amable hay un ser inhumano y quién los desenmascare desatará la furia narcisista; y cuando la víctima es lo suficientemente afortunada como para escapar ilesa le espera en el futuro un acoso indefinido, ya que los narcisistas nunca se rinden.

Por su parte las víctimas que han sido destruidas por un narcisista están más que consientes de sus tretas, al punto de volverse paranoicas, por lo que tienden a transferir ese trauma a relaciones ulteriores. Por fortuna esto no siempre es así.

La clave para sobreponerse a un abuso narcisista es pasar suficientemente tiempo a solas, no hay otra manera, completamente a solas. No debemos temer al tiempo que pasamos con nosotros mismos, después de todo necesitamos entender que nos gusta y nos hace felices de verdad para que esta historia no se repita y las parejas futuras no vengan cargadas con problemas emocionales.

Por otra parte necesitamos evitar el contacto con nuestro abusador tanto como sea posible, no importa si hay problemas de custodia de menores de por medio o si existen amigos en común. Ante todo debemos aprender a querernos a nosotros mismos de nuevo.