Ella no se apega porque simplemente aprendió que el apego es la raíz de todo mal. Hace que se aferre a cosas que debería dejar ir. Hace que persiga a personas que están equivocadas para ella. Hace que busque cosas que probablemente no sean para ella. Nubla su lógica y su juicio porque se aferra más al miedo que a la convicción.

Ella no se apega porque aprendió que no todo es suyo. Que puede ser una bendición el dejar ir, el despedirse y soltar todo lo que la frenaba. Sabe que cuanto más se apega a algo y tiene miedo de perderlo, más lo alejará porque solo se enfoca en recibir en lugar de dar.

Ella no se apega porque sabe que la gente no siempre se queda. No siempre cumplen lo que dicen. No siempre puedes fiarte de sus promesas. No siempre vuelven. No siempre la aman “para siempre” e incluso si lo hacen, el amor a veces no es suficiente para mantener una relación. Sabe que apegarse demasiado pronto siempre terminará en decepción. Sabe que las personas cambian de opinión de la noche a la mañana.

Ya no se apega más porque está cansada de que la gente se aleje, de que las personas cambien de opinión, de que se vayan. La gente no sabe lo que quiere o lo que está buscando.

Ya no se apega más porque se dio cuenta de que tener pegamento solo en un lado, duele. El apego unilateral siempre le causa dolor. El apego unilateral la hace amarse a sí misma un poco menos y le hace olvidar su propio valor. Se dio cuenta de que cuando se apega, se pierde a sí misma y juró no volver a perderse nunca más por nadie.

Ya no se apega más porque está aprendiendo a soltar, está aprendiendo a seguir adelante, está aprendiendo que no siempre el que tiene delante es su camino. Está aprendiendo que su corazón no siempre acierta y que la atracción puede ser ciega. Poco a poco está aprendiendo a distanciarse de todo lo que la hace cuestionarse a sí misma o a su amor.

Ella no se apega, pero todavía sabe cómo amar. Finalmente está aceptando que no son lo mismo. Está aprendiendo que, si realmente amas a alguien, dejarlo ir podría ser la máxima expresión de amor. Dejarlos ser lo que realmente quieren ser o estar con la pareja que siempre quisieron. Finalmente, está aprendiendo que, si está destinada a estar con alguien, ambos se unirán de forma predeterminada, como un imán, sin que nadie empuje o jale, sin que nadie se separe y sin necesidad de controlarse entre sí.

Ya no se apega más porque finalmente está aprendiendo que todo es temporal y que quizás el único objetivo del amor es disfrutarlo mientras dure en lugar de tratar de aferrarse a él para siempre.