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Cuando Es Que Realmente Comienzas A Seguir Adelante

Por alguna razón, cuando menos lo piensas más fácil se hace.

Cuanto menos te preocupes por eso, pasará de la forma más efectiva.

Comienza con pequeñas cosas, como darte cuenta de que ha pasado todo un dia y que él no se te cruzó por la mente porque estabas invirtiendo tiempo en ti misma y dedicándote a tu bienestar emocional.

Comienza cuando dejas de preocuparte acerca de si lo verás o si él te buscará o no.

Comienza cuando te das cuentas que no estás tan involucrada como solías estarlo y eso no te genera una sensación de pérdida.

Comienza cuando empiezas a sentirte bien con no tenerlo más en tu vida.

Comienza cuando empiezas a ser capaz de imaginar un futuro sin él y esta situación no te hace sentir triste.

Comienza cuando encuentras felicidad y consuelo con alguien más que te trata de la forma en que quieres ser tratada.

Comienza con tu mente, cuando lentamente, deja de pensar en él y de preguntarse como estará.

Comienza con tu corazón, cuando mantiene su ritmo, aunque él esté cerca. Cuando lentamente comienza a cerrarse porque no se siente seguro de proseguir. No se siente seguro acerca de si seguir adelante. Cuando de a poco, comienza a sentirse mejor por el hecho de sentir menos.

Comienza cuando ya no deseas mandar ese mensaje de texto o decirle que lo extrañas.

Comienza cuando empiezas a extrañarlo menos, en la medida en que pasa el tiempo y no lo ves. 

Comienza cuando te cuestionas tus sentimientos; cuando te cuestionas si es que alguna vez realmente te gustó o si todo estaba en tu cabeza.

Comienza, cuando te sientes ansiosa en lugar de sentirte segura.

Comienza cuando deseas rendirte en vez de intentarlo con más fuerza.

Comienza cuando te das cuenta de que extrañas más la distancia que la intimidad.

Comienza cuando te haces más indiferente que apasionada.

Comienza cuando te dejas tumbar por las pequeñeces en vez de dejarlas ir.

Comienza cuando recuerdas cada bandera roja en lugar de ignorarlas.

Comienza con un codazo diciéndote que te estás asentando cuando sabes que mereces más.

Comienza cuando le pides a Dios claridad y te das cuenta de que lentamente estás alejándote.

Comienza con un indicio de que no está destinado a ser tuyo y termina cuando decides que no es la persona para ti. 

Comienza con unos pocos ‘ tal vez ‘ y termina con un claro NO.