Oye, chica,

Escucha. Ya deja de pensar que esta es tu nueva versión. Esta, no eres tú. Esto es solo una fase, una temporada. La volverás a encontrar, todavía puedes ser ella nuevamente. Lo que eres ahora no es lo que siempre serás. Estás creciendo y abriéndote al mundo por tu propia cuenta. Estás explorando y experimentando. Estás degustando lo que es la libertad por primera vez en tu vida, y con esa libertad viene la moderación, aunque es probable que hayas exagerado un poco. Lo arruinaste. Saboreaste un poco en demasía tu libertad y cometiste errores que desearías poder reparar. No puedes, y está bien.

Vives y aprendes. Los errores nos suelen pasar a los mejores, pero no puedes dejar que te definan como persona. Aprende de ellos, crece a partir de ellos y sigue adelante.

Seguro, evolucionamos de forma constante y cambiamos según cómo transcurre el tiempo, pero quien fuiste durante los primeros 20 años de tu vida tiene la suficiente definición en sí misma. Ni siquiera un día, una semana, un mes o incluso un año de caídas podrían cambiar quien eres y quien has sido siempre en tu corazón. Porque quien realmente eres, no es en dónde has estado.

Date cuenta del tipo de persona que quisieron que fueras cuando te criaron. Quizás ya no seas tú, pero eso puede cambiar. Todavía puedes ser ella. No te deprimas. Anímate y asegúrate de hacer las cosas mejor la próxima vez. Y recuerda esto: incluso la noche más sombría acabará, y el sol saldrá.

Cordialmente,

Una chica que ha estado allí.