No es fácil amar a la mujer que ha estado en el infierno y ha vuelto. Muchos hombres lo han intentado, pero la mayoría de ellos han fallado.

Requiere un amor implacable, determinante. Uno que no puede ser derrotado fácilmente. Te llevara más fuerza de la que incluso sabes que posees. Tomará paciencia, tenacidad y resolución y si no eres lo suficientemente fuerte, no deberías intentarlo.

La mujer que ha estado en el infierno y ha vuelto, te alejará. Probará si tienes lo que se necesita para aguantar su tormenta. Necesita saber de qué estás hecho. Es muy impredecible, a veces puede ser como un trueno otras veces, gentil y tranquila.

Debes amarla cuando es gentil, pero necesitas amarla más fuerte aun cuando es como un trueno.

Se sentirá insegura, pero nunca te lo dirá. Será la nuez más difícil de romper. Esas paredes no se romperán fácilmente porque esas paredes son suyas, forman su caparazón. Ahí dentro, el mundo le pertenece solo a ella. La protege y la mantiene a salvo.

Es diferente a cualquier otra chica. Eso está garantizado. Va a ser difícil para ella encontrar espacio para otra persona.

Dirá que no te necesita, que puedo hacerlo todo sola. Dirá que se maneja perfectamente, por lo tanto, sonará como si fuera la mujer récord en independentismo. Es verdad. Ella puede hacerlo sola, puede manejar todo eso.

Pero tampoco quiere decir que no te quiere. No significa que no disfrutaría de tu compañía. Ella querrá que te quedes cerca, que le metas el pelo detrás de la oreja y la beses en la frente, querrá que la abraces con la fuerza de tus brazos. Pero, cuando llegue mañana, querrá su soledad, su independencia.

Ella pasa las noches despierta, incapaz de frenar sus pensamientos. Está tratando de hacer encajar sus piezas rotas y lucha contra sus demonios. Pero no tiene por qué hacerlo o manejarlo todo sola. Algunas veces necesitará estar consigo misma, pero tú también deberías estar ahí para ella.

Ámala cuando se acerca a ti. Ámala aún más cuando te rechaza.

Estará ansiosa por conocer nuevas personas, lugares y experiencias, pero al mismo tiempo estará aterrorizada como un niño solo en la inmensidad del mundo. A veces deberías dejar que sea valiente porque querrá demostrarse a sí misma que tiene lo que se necesita. Pero otras veces, debes tomar su mano y sostenerla firmemente en la tuya. Debes mostrarle que no está sola.

Ámala cuando se adentra en el mundo por su cuenta. Ámala cuando es valiente, pero ámala aún más cuando se niega a coger tu mano. Ámala más cuando tiene miedo.

Se avergonzará de ser ella misma porque teme no ser suficiente. Nadie nunca la amó por lo que ella es y tiene miedo. Pero tú puedes cambiar eso. Ámala cuando no se siente suficiente. Ámala con fuerza.

A veces sentirá dolor y angustia, pero otras veces reirá contigo a carcajadas.

No entiende que puede existir un amor sin condiciones y siempre te amará con precaución, con un pie fuera de la puerta. Porque no puede permitirse confiar plenamente en el amor. Mantendrá escondidas partes de su corazón porque no puede permitirse ser lastimada de nuevo. Esperará que te vayas tu primero porque cree que todos los que la aman la abandonan y tiene miedo de lastimarse nuevamente.

Nunca la hagas sentir atrapada o sin libertad. Nunca cortes sus alas, porque si ella tiene la libertad de volar, siempre volverá a ti.

Cuando es fácil, ámala. Cuando no es así, ámala más fuerte. Ámala por el corazón frágil que te dio. Ámala porque te ama. Y te ama mucho.

Ella te eligió y quiere que te quedes. Respétala y ama su mundo entero de complicaciones. Cuando te conviertas en parte de su vida, de su corazón y de su mundo, estará lista para nunca dejarte ir.