El abandono emocional infantil es simple en cuanto a su definición, pero sus efectos son muy persistentes.

Se produce cuando tus padres no logran dar una respuesta suficiente a tus necesidades emocionales durante tu crianza.

El abandono emocional es una experiencia infantil invisible e inolvidable. Sin embargo, sin que lo sepas, puede permanecer sobre ti como si fuera una especie de nubarrón, influyendo durante toda tu adultez.

¿Qué hace que el abandono emocional infantil (CEN por sus siglas en inglés) sea invisible e inmemorable? Existen varios factores relevantes.

En primer lugar, el abandono emocional infantil puede darse en familias afectuosas y cariñosas que no carecen materialmente de nada. En segundo lugar, la falta de respuesta de tus progenitores no es algo que, normalmente, vaya a sucederte durante la infancia. En su lugar, es algo que NO te sucederá mientras seas niño. Con nuestros ojos no podemos ver aquellas cosas que no llegan a suceder y por esto, nuestros cerebros no pueden registrar estos eventos.

Décadas más tarde, ya durante la adultez, sientes que hay algo que no está bien, pero no sabes qué es. Puedes, incluso, hacer una retrospección a tu infancia en busca de respuestas, pero es imposible ver aquello que es invisible. Y es ahí, en ese momento, cuando debes asumir que hay algo malo innato contigo.

En secreto piensas “lo que sea que esté mal, es por mi culpa” o “soy diferente a otras personas. Me falta algo, no soy perfecto”.

Sin embargo, no es tu culpa. Hay respuestas para esto. Y una vez que comprendas el problema, podrás sanar. Aquí te dejamos siete señales de que sufriste abandono cuando eras un niño que aparecen en tu vida adulta.

Sentimientos de vacío

Cada persona puede sentir esa sensación de vacío de una forma diferente. Para algunos, es una sensación de vacío en el vientre, el pecho o la garganta que aparece y desaparece. Para otros, se puede tratar de un entumecimiento.

Miedo a ser dependiente

Una cosa es ser una persona independiente, pero el sentirte sumamente incómodo al depender de otro, es algo completamente diferente. Si caes en la cuenta de que te cuidas para no necesitar ayuda, apoyo o cuidados de otras personas, podrías estar enfrentándote a este temor.

Autoevaluación poco realista

¿Te resulta difícil saber de lo que eres capaz? ¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades? ¿Qué te gusta? ¿Qué deseas? ¿Qué es lo que te importa? Si tienes que luchar con el fin de contestar estas preguntas, es una señal de que sufriste abandono infantil y no te conoces tan bien como deberías conocerte.

No sientes autocompasión, pero sí eres lo suficientemente compasivo con los demás

¿Eres más duro contigo mismo que con un amigo? ¿Los demás te hablan acerca de sus problemas, pero es difícil para ti compartir tus propios problemas?

Culpa, vergüenza, enojo autodirigido y reproches

La culpa, la vergüenza, la ira y los reproches, “los cuatro fantásticos”, todos dirigidos hacia ti. Algunas personas tienden, directamente, a sentir culpa y vergüenza cada vez que sucede algún evento negativo en sus vidas. ¿Te sientes avergonzado por cosas de las que la mayoría de la gente nunca se avergonzaría? ¿Como el tener necesidades, equivocarse o tener sentimientos?

Te sientes terriblemente defectuoso

Este es, precisamente, ese profundo sentido del que te hablé anteriormente, en que puedes identificar que algo anda mal en tu vida, pero no puedes precisar de qué se trata. Te dices a ti mismo “soy yo”, y sientes que así es. Te repites constantemente “no soy agradable”, “soy diferente a otras personas”, “algo está mal conmigo”.

Dificultad para sentir, identificar, manejar y / o expresar emociones

¿Te muerdes la lengua cuando estás enojado? ¿Tienes un vocabulario muy reducido al momento de expresar emociones? Con frecuencia sientes confusión con respecto a por qué las personas, incluso tú, se sienten o actúan de la forma en la que lo hacen.

Los padres que subestiman, menosprecian o no dan respuestas a las emociones de sus hijos inadvertidamente transmiten un fuerte mensaje subliminal al infante: tus sentimientos no importan.

Con el fin de poder sobrellevar esto, el niño tiende a ocultar sus emociones para evitar que se conviertan en un “problema” en el hogar. Al alcanzar la adultez, estarás viviendo tu vida sin contar con el acceso suficiente a tus emociones: tus emociones, las que deberían estar guiándote, informándote, conectándote y enriqueciéndote; tus emociones, las que deberían decirte quién te importa y qué te importa, y por qué.

Ahora bien, la excelente noticia del día es que no es demasiado tarde para ti.

Una vez que comprendas para siempre cuál es el motivo de tus puntos débiles y cómo ocurrió, podrás curarte de este abandono emocional infantil al atacarlo de forma directa. Podrás establecer un nuevo canal para tus emociones. Podrás aprender las habilidades que te permitan usarlo.

Y, finalmente, podrás aceptar que tus sentimientos son reales e importan. Podrás ver cuánto importas. Podrás asumir tu abandono emocional infantil, y tu vida cambiará por completo.