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Una carta abierta al primer hombre que nunca me amó

Lo siento mucho. Se lo agradezco. Espero que estés contento.

Querido “Papá”.

Ya no estoy amargada, sólo lo siento.

Siento que no quisieras ser parte de mis éxitos y que preferirías ser mi mayor fracaso. Siento que hayas elegido una vida sin mí en ella. Lamento haber logrado tanto en el último año y no has oído nada al respecto. Siento que no tengas derecho a estar orgulloso de mí.

Lamento que no vuelvas a ser parte de mi vida. Siento haber dejado que me hicieras tanto daño. Siento haber puesto tanta confianza y esfuerzo en construir una relación que no querías. Siento haber tenido fe en ti. Sobre todo, siento no haber sido lo suficientemente bueno para ti.

Recuerdo todas las veces que nunca compartimos juntos y ya no me pongo triste. Más bien, me siento orgulloso de mí mismo. Sé lo fuerte que me he vuelto sólo por tu falta de existencia. Sé que hubo gente en mi vida que tomó tu lugar y sobresalió al criarme. Sé que nunca verás el daño que me has hecho, y te prometo que me aseguraré de que nunca verás mis éxitos como tuyos.

Recuerdo todas las veces que te elegí a ti antes que a mí. Pienso en todas las veces que traté de mantenerte, pero aún así terminaste abandonándome. Me gustaría darle las gracias por ello. Gracias por enseñarme que no importa lo mucho que quiera a alguien en mi vida, eso no siempre sucede.

Gracias por enseñarme que no siempre conseguiré lo que quiero. Gracias por decepcionarme tantas veces que sólo me veo a mí mismo como persona de confianza, y a nadie más. Gracias por retroceder y dejarme luchar cuando era obvio que usted podría haberme ayudado. Gracias por hacerme tan independiente y autosuficiente como soy.

El crédito que no mereces se lo dan todo a mi madre. Ni siquiera puedes imaginar la cantidad de estrés que le pones. Tuvo que ver a su hija odiarse a sí misma, creer que era su culpa y llorar cada noche por un hombre que no quería estar en su vida. El primer hombre que rompió mi corazón, antes de que supiera que tenía un corazón que romper, fue usted.

Espero que estés contento con tus decisiones. Espero que estés viviendo la vida que querías vivir. Espero que recuerdes a la hija que nunca tuviste y que tomes esto como una experiencia de aprendizaje. Espero que aprendas. Espero que crezcas como persona. Espero que no cometas los mismos errores que tú.

Si alguna vez te levantas una mañana y quieres volver a mi vida, no lo hagas. No necesito una disculpa de tu parte. No necesito volver a oír tu voz. No necesito saber cómo estás, dónde estás ni qué hay de nuevo. No necesito responder a sus preguntas. No necesito dejarte entrar en mi corazón sólo para perderte de nuevo. No te necesito a ti.

Lo siento mucho.

Se lo agradezco.

Espero que estés contento.

Con amor,

Tu “Hija”