Ha pasado un mes desde la última vez que hablamos. Recuerdo ese día como si fuera ayer. Recuerdo lo mucho que lloré porque esta vez sabía que nuestra despedida era real.

Sabía que después de ese día, no volveríamos a hablar, y por eso, guardé el último mensaje de voz que enviaste, el que hace que mi corazón se sienta pequeño.

Nadie entendería lo que significabas para mí por el camino lleno de baches que teníamos. Estaba lejos de ser perfecto, pero aún así, teníamos nuestro pequeño mundo.

Teníamos bromas internas, palabras a las que sólo nosotros conocíamos el significado y un sentido del humor que sólo nosotros entendíamos.

El tiempo ha pasado, y aún así, es difícil para mí ver todas las banderas rojas que tenías. Sabía que me querías en tu vida, pero no como yo te quería en la mía. Te di todo de mí, y tú me diste las mitades.

Siempre tuviste secretos, historias que no tenían sentido, excusas y cuentos, pero no me importaba. Yo te quería a ti. Tú, tu cabello oscuro y tu cuerpo delgado. Tú y tu energía, tu inteligencia, tus bromas y finalmente, tú y tu forma única de hacerme sentir.

En el fondo sabía que no estaba bien. Siempre supe que merecía algo mejor, pero no quería dejarte ir. Miro hacia atrás y me culpo por ser ingenuo, pensando que podría hacerte cambiar de opinión. Siempre supiste lo que querías, y lo que querías no era yo.

No voy a mentir. Todavía te echo de menos. Te extraño cada vez que veo la cuenta de Instagram que seguimos juntos. Te extraño cuando oigo la canción que sonaba cuando nos besamos en tu auto.

Te echo de menos incluso cuando es hora de comer en el trabajo y recuerdo los días en que comíamos hamburguesas y patatas fritas.

Aunque todavía me importas, me he dado cuenta de que merezco algo mejor. Merezco un amor que pueda darme todo de él, no sólo un pequeño porcentaje porque el resto de él es emocionalmente inaccesible.

Merezco a alguien que esté seguro de que yo soy con quien él quiere estar. Alguien que siente por mí lo mismo que yo siento por él. Alguien que no pone excusas. Un hombre que realmente quiere conocer a mi familia y amigos y quiere que conozca a sus amigos y me haga parte de su mundo.

El día que te fuiste, pensé mucho en mi futuro. Pensé mucho en el próximo que va a ser en mi vida. Pensé en todas las cosas que quiero y en las que me faltaban, y me di cuenta de que lo que me faltaba era el amor propio.

Antes de poder amar a alguien y ser amado por otra persona, necesito amarme a mí mismo primero. Necesito ser mi prioridad y mi alma gemela.

Necesito abrazar quien soy, con todos mis defectos, cicatrices, talentos, rarezas, errores y sueños. Necesito aprender a ver mi valor, y entonces podré identificar lo que quiero y cómo merezco ser tratado.

No voy a mentir, te extraño. Te extraño cada día y cada noche, pero sé que esta vez es mi momento de seguir adelante, de alejarme y de amarme de nuevo. Merezco seguir adelante.