Para la chica que siente ganas de rendirse … ¡Te veo!

Sé que piensas que nadie te nota, pero yo sí.

Veo que alguna vez hubo una chispa en esos ojos color de avellanas. Han visto mucho dolor. Podría decir que se esconden muchas historias detrás de esos ojos cansados.

Veo que estás agotada, y no es el tipo de cansancio que te hace querer recostarte o irte a dormir. Es el cansancio de muchas lágrimas contenidas, de días colmados de ansiedad y dolor en el corazón.

Estás cansada de luchar para superar todo. ¡Has luchado muy duro y estoy muy orgulloso de ti!

Has llegado tan lejos… Tú no ves la mujer fuerte que yo veo, pero te prometo que yace dentro de ti.

Has callado mucho. Cierras la boca para evitar los conflictos, pero está bien no dejarse pisotear de vez en cuando.

Está bien demostrar las emociones. Las emociones nos convierten en humanos. Tienes permiso para sentir tan profundamente como lo desees, y puedes expresarte tanto como lo quieras.  

Intentas mostrarte como un duro armazón, pero yo veo mucha luz en ti. Irradia, incluso cuando intentas opacarla para protegerte a ti misma, pero yo todavía puedo verla.

Sé que en este momento es muy difícil ver la luz al final de este túnel aparentemente interminable… Por favor, créeme cuando te digo que está allí.

Nada dura para siempre, lo que significa que esta etapa dificultosa de la vida que estás atravesando terminará algún día.

Realmente, espero que sea pronto, porque sé que has soportado demasiado.

Mereces ser feliz. Estar eufórica. Sentirte en la cima del mundo. Saltar, brincar, bailar de felicidad. Sentir una alegría profunda.  

Sé que es momento de que te suceda algo maravilloso, y sé, con todo mi corazón, que llegará.

Por favor, hazme un favor… espera.

Sé que te sientes desfallecida, perdida y atrapada. Ya no sabes qué es lo que estás haciendo. Sé que te sientes así. Puedo verlo.

Tal vez sea solo que yo puedo leerte… pero sé, ¡Dios!, sé cómo te sientes y odio verte así.

Conozco a la mujer feliz y optimista que todavía sigue dentro tuyo; ha sido aplastada con los años por tanto peso que ha soportado sobre ella.

Te prometo que ese peso se alivianará y todo volverá a su lugar.

Te prometo que algún día podrás mirar atrás y pensarás “guau, lo superé todo”.

Luego, verás la mujer fuerte que yo veo ahora. Espera, por favor… un poco más.