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No quiero ser tu otra mitad

¿Por qué buscamos el amor como si nos faltara algo?
Como si necesitáramos algo, alguien que nos llene?

¿Por qué creemos que la búsqueda del amor es la búsqueda de nosotros mismos? Cuando en realidad, el amor no se trata de buscar ser resuelto, sino de ser halagado. Crecer juntos, pero por separado, como dos seres distintos y hermosos.

No quiero ser tu otra mitad. Como si no estuvieras completo cuando me conociste. Como si hubiera esta ausencia, nunca lo entendiste del todo. Como si nunca supieras lo que te faltaba, o si nunca hubieras intentado, por ti mismo, estar completo.

No quiero ser tu otra mitad. Como si hubiera un pedazo de ti que le perteneciera a otra persona. Como si hubieras estado buscando, todo este tiempo, a alguien que llenara el vacío. Como si alguien pudiera resolver tu vacío, simplemente poniendo su corazón en tus manos.

No quiero ser tu otro medio-significado, el pegamento que te mantiene unido-la única cosa que, sin él, te desmoronaría por completo.

No quiero ser la persona que es tu respuesta, tu todo, la que has estado necesitando simplemente porque no sabías quién eras antes.

Por más bello que parezca ser la mujer que te completa, quiero enamorarme de una persona que ya está completa. Para un hombre que sabe quién es y qué quiere, y ha decidido que me quiere a mí.

 

No quiero ser necesitado -es decir, el fundamento en el que te construyes a ti mismo-, la cosa que, sin ella, simplemente no existiría.

Quiero ser deseado en el sentido de la felicidad, del amor, no de la necesidad.

Quiero ser deseado, no porque llene tu vacío, sino porque hago que un corazón ya lleno sea aún más pleno. No es una solución a un problema, sino una bendición: ambos nos bendecimos los unos a los otros.

Quiero ser algo, alguien que no es la razón para vivir, sino que hace que esta vida valga aún más la pena.

No quiero ser tu otra mitad. No es el propósito de levantarse por la mañana, sino lo que te motiva a levantarte con alegría cada día. No es la única explicación de tu felicidad, sino un alma que trae felicidad con cada respiración, paso, beso.

No quiero ser tu otra mitad. No la mujer que te hace completo, sino la que complementa tu ya inherente integridad. Que está a tu lado como compañera, como copiloto, como mano derecha, como amante, como mejor amiga, como promesa de eternidad sin miedo a que ninguno de nosotros pierda lo que somos.

No quiero ser tu otra mitad; quiero ser la alegría del otro, la elección del otro, el sí del otro, el siempre del otro.
Quiero ser la mujer que elijas, no porque tengas que hacerlo, sino porque quieres. No porque no puedas sobrevivir sin él, sino porque una vida sin el otro no es deseable. No porque en mi ausencia, te perderías a ti mismo. sino porque encontramos nuevos pedazos de nosotros mismos en cada uno de nosotros. Y crecemos -juntos y separados- de manera hermosa y caótica todos los días.