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En estos tiempos, en los que, si no tienes una talla “S” o como mucho “M” ya te meten en el saco de “las gordas”, tener una relación de pareja estable y una vida feliz parece ser misión imposible. Las mujeres siempre nos estamos machacando, hemos inventado términos como “envidia sana” y parece imposible alegrarnos de corazón por el éxito de otra. Y si encima “la otra” es “la gorda” ya podemos ver como se nubla el cielo y empieza a temblar la tierra.

Estamos acostumbrados a juzgar por lo que se ve a primera vista y por alguna razón absurda, muchos vierten toda su frustración y mala leche sobre una chica que su único error es tener unos kilos de más. “¡Aquí no encontraras ropa que te quepa!”, “¡Ese chico es demasiado para ti, mírate al espejo!”, “¡Si yo, fuera en tu lugar me cosería la boca!” Y podría segur con los ejemplos hasta mañana. Pero, ¿por qué tanto odio?

Lo que parece muy difícil de entender es que toda mujer tiene su público. Cada una de nosotras es la fantasía de alguien. No importa la talla, el color de piel, si eres rubia o morena, seguro que hay alguien que te ve y piensa “¡Es que te comía incluso con la ropa puesta!” Pero luego empiezan a conocerte y ahí es donde cambian los planes y donde empieza la selección. Los chicos de verdad buscan una chica divertida, sin complejos, sin mala leche y tonterías de niñata malcriada, con la que pueda compartirlo todo durante el máximo tiempo posible. ¿Por qué ese macizo sale con esa gorda? Quizás “la gorda” no se pasa todo el día en el espejo preguntándose si le hace falta otra extensión de pestañas. No pierde el tiempo para aparentar. Disfruta el momento, no se pierde en detalles insignificantes, y vive su vida sin importarle la opinión de los demás. ¡Y tiene el mismo derecho que tú en hacerlo! Cada uno tenemos nuestras prioridades en la vida y lo que a mí me parece bien a ti puede parecerte mal, pero mientras tus acciones no me perjudican, no me importa lo que hagas con tu vida.

Al enfadarse con una gorda, al ponerla a parir por la espalda, al odiarla sin motivo demuestra que le tienes miedo. Y dirás “¿Miedo de que?”. Mira en tu interior y averigua ¿qué es lo que te molesta en realidad? ¿Verla reír, verla segura de sí misma, verla hablando despreocupada con todo el mundo? ¿Verla caer bien a todos a pesar de su aspecto exterior? Encuentra el motivo y ponle solución. ¿Qué es lo que ella ofrece para que los de su alrededor respondan tan bien? Saca fuera todo el odio, la envidia y los aires de superioridad y deja que ese espacio se llene de risas, amistades que crean en ti sentimientos positivos y te hagan sentir valorada.

¡La belleza de una persona esta en su interior! El exterior esta en continuo cambio, podemos maquillarlo para aparentar lo que queremos, pero lo de dentro se conserva para siempre. Ahí esta el verdadero valor de una persona.

¿Sigues pensando que las gorditas no tienen derecho al amor y a la vida? Espero que no. ¡Se lista y saca lo malo para que entre lo bueno!

¡Elimina toda negatividad, empieza a vivir y a valorar las cosas que de verdad importan!

Hay que sentirse bien con uno mismo, pero si te resulta difícil y te cuesta, ¡pon en tu vida una gordita que va sacar a la luz toda tu belleza!

Written by: Diana Delamarian