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La vida es demasiado corta para desperdiciarla en una situación

Hice todo lo que pude para no encariñarme. He seguido las reglas. Hice todo bien. Aún así, al final me golpearon el corazón y me hicieron moretones.

Dijimos amistad primero, el resto no es tan importante. ¿Pero cómo puede hacer daño algo sin importancia como esto? ¿Puede la amistad romper tu corazón?

No puede. No debería. Pero lo hizo. Algo a lo que llamé con todo tipo de nombres – amigos, más que un amigo menos que una pareja, amigos con beneficios, etc. – no era más que una situación.

Una situación que ensució tanto mi vida que aún me siento perdido.

Verás, el corazón se apega sin importar lo que pase. No importa qué mentiras intentes contarle, no te creerá. Un corazón no escucha a la razón. Tus emociones despiertan sin importar cuánto quieras que se queden dormidas.

Pasando días y noches con alguien, te encariñas.

Es inevitable. Compartes tus pensamientos y sueños con ellos. Te abres, los dejas entrar. Tú confías en ellos y ellos confían en ti.

Bailan juntos, duermen juntos. Te ríes de las mismas estupideces. Cocinan juntos. Tú caminas. Se huelen el uno al otro. Aprecias cada momento que pasas con ellos, haciendo todo y nada.

Se abrazan, se besan, se toman de las manos, se abrazan, se vuelven íntimos. Tus sentimientos se elevan. Te enamoras cada vez más de ellos con cada segundo.

Al estar juntos, al compartir momentos, creas recuerdos que nunca pueden ser olvidados. Creas recuerdos que dolerán tanto cuando todo se derrumbe en llamas.

Se quemará en llamas. No se puede evitar. Se quemará hasta los cimientos sin la opción de volver a convertirse en algo.

Cada vez que oigas que te presentan a alguien como su amigo, te dolerá. El mismo dolor estará presente cuando tengas que decir que es sólo un amigo, o tu mejor amigo, cuando quieras gritar que es más que eso.

Te sentirás aislado de su vida. Empezarás a preguntarte por qué no eres lo suficientemente buena para ser su novia, por qué no conoces a ninguno de sus amigos, por qué tienes una vida con él que sólo existe entre las cuatro paredes de tu estudio.

Su cabeza estará llena de preguntas, preguntas que usted tiene demasiado miedo de hacer porque eso podría significar perderlo por completo. Por ahora, te conformarías con cualquier cosa en lugar de conformarte con la vida sin él.

Por ahora, lo harás, pero poco a poco te cansarás de ello. Odiarás la situación en la que te encuentras. Usted querrá más y él no podrá darle más. Usted querrá algo que él ya podría estar dando a otra persona.

Ese es el punto en el que entenderás que la vida es demasiado corta para desperdiciarla en una situación. Te darás cuenta de que has invertido demasiado tiempo y esfuerzo en alguien equivocado.

Verás que es alguien que no está preparado para hacer lo mismo por ti. Sigues aferrándote a la esperanza de algo que sabes que en el fondo nunca será.

Y te hizo sangrar. Te hizo sufrir y llorar. Te hizo diseccionar cada momento que compartiste para darle sentido a tu corazón roto y no pudiste.

Por eso una situación nunca es una buena idea.

Enfrentémoslo, no importa cuán casual y relajado finjamos ser, en el fondo anhelamos el compromiso. Necesitamos a alguien que grite con todas sus fuerzas que somos suyos. Necesitamos algo etiquetado, algo real y alcanzable.

Por eso, la próxima vez que se te presente una situación, olvídalo. Sé que lo haré.