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Cómo amar a una mujer que ha pasado por el infierno

La mujer que ha estado en el infierno y de regreso no es fácil de amar.
Muchos lo han intentado. La mayoría ha fracasado.

Los débiles no necesitan intentarlo, porque se necesita más fuerza de la que ustedes saben que poseen; más paciencia, más resistencia, más tenacidad, más determinación. Requiere un amor implacable, determinado y no fácilmente derrotable.

Porque la mujer que ha estado en el infierno y de regreso te alejará. Ella te pondrá a prueba en su deseo de saber de qué estás hecho, si tienes lo que se necesita para capear su tormenta. Porque es impredecible, a veces un huracán, una fuerza de la naturaleza que cabalga sobre la furia de su sufrimiento; otras veces una lluvia suave, tranquila, quieta y silenciosa.

Cuando ella es la lluvia suave que cae en el tiempo a sus lágrimas silenciosas, ámala.

Cuando ella es el trueno y el relámpago y los vientos feroces que causan estragos, ámala más fuerte.

Es una contradicción, un péndulo que oscilará para siempre entre el miedo a la asfixia y el miedo al abandono, y ni siquiera ella sabrá cómo encontrar el equilibrio entre ambos. Porque hoy, aunque nunca te lo dirá, se sentirá insegura. Ella querrá que te quedes cerca, que le pongas el pelo detrás de la oreja, que la beses en la frente y que la sostengas con la fuerza de tus brazos. Pero mañana deseará su independencia, su espacio, su soledad.

Porque mientras usted ha dormido, ella ha estado despierta, incapaz de ralentizar sus pensamientos, mirando los relojes y persiguiendo el tiempo, tratando de hacer que las piezas rotas encajen, para darle sentido a todo, de dónde y cómo encaja. Ella lucha contra sus demonios y mata a sus dragones, temerosa de que si se duerme ellos ganen la partida, temerosa de que si se duerme ella ya no tenga el control. Mañana estará cansada, y tu presencia la asfixiará. Sólo se necesitará a sí misma.

Cuando se acerque a ti, ámala.

Cuando te rechaza, la amas con más fuerza.

Nuevas situaciones y lugares y personas y experiencias la pondrán ansiosa. Será ferozmente independiente y ansiosa por superar sus miedos, todo ello aterrorizada como una niña pequeña sola en el gran mundo. A veces tendrá que ser valiente, para probarse a sí misma que tiene lo que se necesita. Otras veces ella necesitará que usted tome su mano y la sostenga firmemente en la suya. A veces ella no sabe lo que necesita, y usted necesitará leerla como un libro con páginas desgastadas y una columna vertebral hecha jirones y ser lo que ella necesita cuando no se conoce a sí misma.

Cuando sea valiente y entre en el mundo por su cuenta, ámala.
Cuando está asustada, pero se niega a tomar tu mano, ámala más fuerte.

Vivirá con el temor de no ser suficiente y de ser siempre demasiado, una batalla interminable para encontrar el término medio. Avergonzada si la balanza cae de una manera u otra, avergonzada de ser ella misma porque nadie la ha amado nunca tanto cuando es pequeña como cuando es tremenda.

Cuando sienta demasiado, ámala.

Cuando sienta que no es suficiente, ámela más fuerte.

A veces no le dolerá y la luz brillará de sus ojos y su risa será una melodía rara y preciosa. Pero a veces le dolerá tanto el trauma que todavía tiene en su cuerpo; le dolerá, sentirá dolor y angustia. La luz se oscurecerá y la música se desvanecerá.

Cuando ella es la luz, ámala.

Cuando esté en la oscuridad, ámala más fuerte.

Ella siempre te amará con cautela, con un pie fuera de la puerta. Porque no entiende un amor sin condiciones, que sea lo suficientemente poderoso como para soportar tiempos difíciles. Ella no puede permitirse confiar plenamente en tu amor, y mantendrá ocultas partes de su corazón -las partes que más han sido lastimadas, las partes que no puede arriesgarse a ser lastimada de nuevo cuando ha trabajado tan duro para coserlas juntas.

Ella siempre observará, esperará y esperará que usted se vaya primero. Y cuando no lo haces, ella tiene una verdad escrita en su corazón que dice que lo harás; es sólo cuestión de tiempo, pues todos los que la aman la abandonan. Y así ella buscará sabotear la relación; buscará destruirla, buscará dejarla primero, buscará herirte antes de que tú puedas herirla. Así es como se mantiene en control, así es como sobrevive, cómo se asegurará de no volver a salir lastimada.

Cuando quiera amarte, ámala.

Cuando quiera hacerte daño, ámala más fuerte.

Estar fuera de control la aterroriza. Nunca la hagas sentir impotente, atrapada o sin su libertad. Necesita bailar descalza bajo enormes cielos azules, sentir la arena entre los dedos de los pies, correr con los lobos mientras el viento teje magia a través de su cabello, porque aquí es donde se encuentra su curación. Nunca le cortes las alas, porque si tiene la libertad de volar, siempre volverá a ti.

Ámala cuando sea fácil, y ámala más cuando no lo sea.

Ámala de una manera que desafíe todo lo que ella ha conocido que es el amor.

Ámala porque entiendes con cada fibra de tu alma el don de su amor, lo que le ha costado ofrecerte su frágil corazón.

Ella no te necesita. Ella te ha elegido a ti.

Porque tienes lo que se necesita para sobrevivir a la tormenta.

Porque incluso cuando ella no sabe cómo amar, tú sabes cómo amar más fuerte.