Nadie quiere pensar que su pareja pueda ser infiel, pero las investigaciones demuestran que ciertos tipos de personalidad y comportamientos están relacionados con tasas de infidelidad más elevadas. Comprender estos patrones puede ayudarte a reconocer a tiempo las señales de alarma o, simplemente, a dar sentido a experiencias pasadas.
Este artículo explora ocho tipos de hombres que, según las estadísticas, son más propensos a la infidelidad, respaldados por estudios psicológicos y del mundo real.
1. El Narcisista
La admiración le alimenta como ninguna otra cosa, y conseguirla de una sola persona nunca parece saciar su hambre. Los hombres narcisistas suelen engañar no porque la relación esté rota, sino porque su ego exige ser alimentado constantemente.
Los estudios demuestran que un elevado narcisismo se correlaciona fuertemente con la infidelidad, debido a un poderoso sentido del derecho y a la falta de empatía. Cree que las normas no se aplican a él.
Cuando engaña, rara vez es por desamor. Se trata de demostrarse a sí mismo que sigue siendo deseable, poderoso y que está por encima de las consecuencias. Su necesidad de validación es más importante que tu confianza.
2. El ligón en serie
Prácticamente irradia encanto, y sabe exactamente cómo hacer que cualquiera se sienta especial con sólo una sonrisa o un cumplido. Incluso cuando está comprometido, se alimenta de la atención y la validación de los demás, llamándolo diversión inofensiva.
Las investigaciones relacionan las personalidades coquetas con una mayor impulsividad y búsqueda de novedades emocionales. Esa energía magnética que te atrajo también puede empujarle a cruzar límites que no debería.
Lo que empieza como bromas inocentes en fiestas o mensajes amistosos puede intensificarse rápidamente. Su necesidad de validación externa constante hace que la monogamia le resulte restrictiva y, al final, ese flirteo juguetón se convierte en algo más serio e hiriente.
3. El Jugador Poderoso
Los directores ejecutivos, los políticos, las personas influyentes y los hombres en posiciones de autoridad engañan más a menudo que la media, y no es sólo porque la oportunidad llame más fuerte. En realidad, el poder distorsiona el juicio y cambia la forma en que los hombres perciben el riesgo y las consecuencias.
Los estudios demuestran que el poder aumenta la confianza y crea una sensación de invencibilidad, haciendo más atractivas las conductas de riesgo. Cuando estás acostumbrado a conseguir lo que quieres, los límites empiezan a parecerte opcionales.
El éxito puede llegar a ser intoxicante, difuminando las líneas entre la confianza profesional y el derecho personal. El mismo impulso que construyó su carrera puede llevarle a creer que merece todo lo que desea, incluidas aventuras que pongan en peligro todo aquello por lo que ha trabajado.
4. El Buscador de Emociones
Coches rápidos, deportes extremos, apuestas arriesgadas: vive por esa descarga de adrenalina que le hace sentirse realmente vivo. La rutina le aburre rápidamente, y persigue constantemente la siguiente experiencia excitante, que a veces incluye arriesgados encuentros románticos.
Los hombres con rasgos de búsqueda de sensaciones son más propensos a tener aventuras por la emoción que por la conexión emocional. La naturaleza prohibida del engaño proporciona la misma emoción que saltar de un avión.
Para él, la monogamia puede sentirse como una jaula que embota su espíritu. El peligro y el secretismo de una aventura recrean ese adictivo subidón de adrenalina que ansía, incluso cuando se preocupa de verdad por su pareja y conoce las posibles consecuencias.
5. La Pareja Emocionalmente Desconectada
Abrirse a los sentimientos le incomoda visiblemente, y las conversaciones profundas sobre emociones le hacen salir corriendo. En lugar de trabajar los retos de la relación o la vulnerabilidad, le resulta más fácil escapar.
Los estilos de apego evitativo están estadísticamente relacionados con la infidelidad como forma de crear distancia emocional. Cuando las cosas se vuelven demasiado íntimas o reales, el engaño se convierte en su estrategia inconsciente para mantener el control y evitar la verdadera cercanía.
Puede que le importe mucho, pero carece de las herramientas para expresarlo. En lugar de enfrentarse a la incomodidad de una intimidad auténtica, busca conexiones superficiales en otros lugares que no le exijan inversión emocional ni vulnerabilidad.
6. El Tipo de la Crisis de los 40
De repente quiere una moto, un gimnasio caro, ropa moderna y algo -cualquier cosa- que le haga sentirse joven de nuevo. Para algunos hombres que atraviesan la mediana edad, el engaño tiene menos que ver con la pasión y más con recuperar la juventud perdida y demostrar vitalidad.
Las investigaciones sobre las transiciones en la mediana edad demuestran que la autoestima suele caer en picado durante esta fase, lo que desencadena comportamientos impulsivos o autovalidantes. Se debate entre la mortalidad, la relevancia y si sus mejores años han quedado atrás.
Una aventura le ofrece un alivio temporal de estos sentimientos incómodos, haciéndole sentirse deseado y vivo de nuevo.
7. El Hombre con Historial de Engaño
El comportamiento pasado suele predecir las acciones futuras, sobre todo en lo que se refiere a la infidelidad. Si te ha engañado antes -ya sea a ti o a otras parejas-, las estadísticas dicen que hay muchas más probabilidades de que vuelva a hacerlo.
Múltiples estudios confirman que las infidelidades pasadas son uno de los indicadores más potentes de futuros engaños. Los hábitos, las justificaciones y las mentalidades tienden a repetirse, a menos que se realice un trabajo personal serio.
Engañar una vez rompe una barrera interna difícil de reconstruir. Ya se ha demostrado a sí mismo que puede cruzar esa línea, racionalizarlo y sobrevivir a la culpa.
8. El Fóbico al Compromiso
Le encanta la emoción de la persecución, pero le entra el pánico en cuanto las cosas empiezan a parecer serias o permanentes. Hablar de planes de futuro, de irse a vivir juntos o de un compromiso más profundo le pone en modo lucha o huida.
El engaño se convierte en una forma subconsciente de sabotear las relaciones cuando éstas se sienten demasiado reales o amenazan su independencia. El miedo al compromiso suele ocultar problemas más profundos de control, vulnerabilidad y pérdida de libertad personal.
Cuando la relación se vuelve demasiado cómoda o aumentan las expectativas, crea el caos para recuperar la distancia. Una aventura le proporciona la vía de escape perfecta, permitiéndole hacer estallar la relación antes de tener que enfrentarse a sus miedos sobre lo que significa realmente el compromiso.

