Encontrar al socio adecuado requiere tiempo, paciencia y una comprensión clara de lo que hay que buscar y de lo que hay que evitar.
Algunos hombres pueden parecer encantadores al principio, pero sus comportamientos revelan señales de alarma que pueden conducir al desamor o a algo peor. Reconocer a tiempo estas señales de advertencia puede ahorrarte dolores innecesarios y ayudarte a construir relaciones más sanas y felices.
1. El fanático del control
Los obsesos del control quieren controlar todos los aspectos de tu vida, desde con quién hablas hasta qué ropa te pones.
Puede que empiece ofreciéndote “consejos útiles”, pero pronto te darás cuenta de que toma decisiones por ti sin preguntarte.
Este comportamiento tiene su origen en una profunda inseguridad y en una necesidad de poder.
Con el tiempo, perderás tu independencia y el sentido de ti misma.
Las relaciones sanas requieren respeto y confianza mutuos, no vigilancia y manipulación.
Si comprueba tu teléfono, te aísla de tus amigos o se enfada cuando tomas tus propias decisiones, aléjate.
Tu libertad importa más que cualquier relación.
2. El mentiroso crónico
La confianza es la base de cualquier relación sólida, y los mentirosos crónicos la destruyen ladrillo a ladrillo.
Miente sobre pequeñas cosas: dónde estuvo, con quién habló, qué hizo el fin de semana pasado.
Con el tiempo, esas pequeñas mentiras se convierten en otras mayores sobre el dinero, otras mujeres o su pasado.
Cuestionarás constantemente todo lo que diga, viviendo en la incertidumbre y la ansiedad.
Algunas personas mienten para evitar conflictos, mientras que otras lo hacen por emoción o para ocultar secretos más oscuros.
Sea como sea, te mereces honestidad.
Sin la verdad, no hay conexión real, sólo un agotador juego de detectives.
3. El niño de mamá
Querer a tu madre es maravilloso, pero cuando un hombre adulto no puede tomar una sola decisión sin su aprobación, surgen los problemas.
Su madre siempre será lo primero, antes que tú, antes que vuestra relación, antes que construir una vida juntos.
Puede interferir en tus planes, criticar tus decisiones o socavar tu papel como su pareja.
No te defenderá porque teme decepcionarla.
El matrimonio significa dejar a tus padres y crear una nueva unidad familiar.
Si él sigue atado a las cuerdas del delantal de mamá, tú siempre serás la marginada.
Encuentra a alguien dispuesto a ser un verdadero compañero.
4. El fóbico al compromiso
Pueden pasar años mientras te mantiene en el limbo de las relaciones, sin estar nunca preparado para avanzar.
Evita las etiquetas, esquiva las conversaciones sobre el futuro y se asusta cuando se habla de matrimonio o de irse a vivir juntos.
Sus excusas parecen razonables al principio -mal momento, problemas económicos, traumas del pasado-, pero nunca terminan.
Mientras tanto, estás invirtiendo tu corazón y tu tiempo en alguien que no te corresponde.
Algunos hombres temen de verdad comprometerse debido a heridas pasadas, pero ese es su problema, no el tuyo.
Si te quisiera de verdad, superaría sus miedos.
Deja de esperar a alguien que no está seguro de ti.
5. El Narcisista
Todo gira en torno a él: sus necesidades, sus sentimientos, sus logros, sus problemas.
Los narcisistas carecen de empatía y ven a sus parejas como accesorios y no como iguales.
Al principio te cautivará con grandes gestos y una atención intensa, pero una vez que te haya enganchado, saldrá a relucir su verdadera personalidad.
Tus logros le amenazan, tus emociones le molestan y tus necesidades le resultan incómodas.
Manipula las situaciones para hacerse la víctima y tergiversa tus palabras para hacerte dudar de ti misma.
Con el tiempo, tu confianza se erosiona mientras su ego crece.
La recuperación de las relaciones narcisistas lleva años.
Reconoce pronto las señales y protege tu salud mental.
6. El Tramposo en Serie
Una vez infiel, siempre infiel: este dicho existe por una buena razón.
Puede prometer que ha cambiado, que eres diferente de sus ex, que sus errores pasados le enseñaron valiosas lecciones.
Pero los patrones revelan el carácter, y alguien que traicionó repetidamente a parejas anteriores probablemente también te traicionará a ti.
El engaño no consiste sólo en actos físicos, sino también en la ruptura de la confianza, la falta de respeto y el egoísmo.
Te pasarás la relación ansiosa, comprobando su teléfono, preguntándote por su paradero y preguntándote si la historia se repetirá.
Ésa no es forma de vivir.
Elige a alguien íntegro que valore la lealtad tanto como tú.
7. El aprovechado
Las relaciones de pareja requieren el mismo esfuerzo, pero los aprovechados toman sin dar nada a cambio.
Siempre está entre trabajos, pidiendo dinero prestado o esperando que cubras los gastos mientras él persigue sus sueños.
Tiene que arreglar el coche, debe pagar el alquiler, la factura del teléfono está vencida… y, de alguna manera, tú eres la solución.
Puede que tenga potencial y grandes planes, pero pasan los años sin que progrese.
Apoyar a un compañero en las dificultades temporales es una muestra de amor, pero permitir a alguien que se niega a crecer es una muestra de falta de juicio.
No eres su madre ni su banco.
Un hombre de verdad contribuye económica y emocionalmente.
No te conformes con alguien que te agote.
8. El tipo con problemas de ira
Su temperamento estalla por frustraciones menores: el tráfico, un pedido equivocado, un desaire percibido.
Da puñetazos a las paredes, lanza objetos o grita hasta aterrorizarte.
Después, se disculpa profusamente, promete cambiar y culpa al estrés o a ti por provocarle.
Pero el ciclo continúa, y cada episodio es peor que el anterior.
Los problemas de gestión de la ira suelen escalar hasta la violencia física.
Aunque nunca te pegue, vivir con miedo perjudica tu salud mental y tu seguridad.
El amor no debería sentirse peligroso.
Es responsabilidad suya controlar su ira mediante terapia, no tuya soportarla.
Márchate antes de que las disculpas dejen de tener sentido y la huida se haga más difícil.

