¿Alguna vez has sentido mariposas por alguien, sólo para darte cuenta más tarde de que estabas más enamorado de quien querías que fuera? Ocurre más a menudo de lo que crees. A veces nos enamoramos de una versión fantasiosa de una persona en lugar de ver quién es realmente. Reconocer la diferencia puede ahorrarte disgustos y ayudarte a encontrar conexiones auténticas.
1. Ignoras sus defectos o inventas excusas
Todo el mundo tiene imperfecciones, pero cuando estás enamorado de una idea, finges que esos defectos no existen. Quizá cancelan planes constantemente, pero te dices que sólo están ocupados. Tal vez sean groseros con los camareros, pero te convences de que es algo puntual.
Amar de verdad significa aceptar las debilidades de alguien junto con sus puntos fuertes. Cuando pones constantes excusas por su mal comportamiento, estás protegiendo la fantasía que has construido en lugar de enfrentarte a la realidad.
Pregúntate: ¿aceptarías este comportamiento de un amigo? Si la respuesta es no, puede que estés pasando por alto las señales de alarma porque estás apegado a la persona en la que esperas que se convierta.
2. Te gusta más el futuro que el presente
¿Pasas más tiempo imaginando el día de vuestra boda o vuestras futuras vacaciones juntos que disfrutando del presente? Eso es un indicio importante de que vives en una fantasía. Cuando piensas constantemente en lo que podría ser en lugar de en lo que es, no estás realmente presente en la relación.
Las relaciones sanas se sienten bien en el momento, no sólo en tus ensoñaciones. Claro que está bien planificar, pero si siempre estás esperando a que las cosas mejoren o a que cambien, no estás amando a la persona real.
El momento presente debería proporcionarte alegría, no sólo la promesa del mañana.
3. No la conoces realmente bien
¿Puedes nombrar su mayor miedo, sus sueños de la infancia o lo que les quita el sueño? Si te quedas en blanco, puede que estés enamorado de una versión superficial. La verdadera intimidad surge de conocer a fondo a alguien, no sólo su color favorito o sus gustos musicales.
Cuando amas una idea, rellenas los espacios en blanco con tu imaginación. Creas una historia sobre quién es sin conocer realmente su historia real.
Una conexión auténtica requiere curiosidad y vulnerabilidad. Si las conversaciones son superficiales o evitas temas más profundos, probablemente estés protegiendo la fantasía de la complejidad de la realidad.
4. Te atrae su potencial, no lo que es ahora
Podría tener mucho éxito si se aplicara. Ella sería perfecta si vistiera de otra manera. ¿Te suena? Enamorarse del potencial de alguien es como comprar una silla rota porque algún día podría arreglarse.
No eres su entrenador vital ni su padre. Cuando te centras en quién podría llegar a ser alguien en lugar de en quién es hoy, estás rechazando su yo actual. Eso no es amor; eso es un proyecto de renovación.
El verdadero afecto significa apreciar a las personas tal y como son ahora mismo, con defectos y todo, sin necesidad de que se transformen en tu versión ideal.
5. Tus amigos y familiares están preocupados
Cuando todo el mundo en tu vida está agitando banderas rojas pero tú no puedes verlas, merece la pena prestar atención. La gente que te quiere a menudo puede detectar problemas que tú no ves porque estás demasiado cerca de la situación.
Puede que te pongas a la defensiva cuando cuestionen la relación, insistiendo en que simplemente no lo entienden. Pero pregúntate: ¿por qué están preocupadas varias personas de confianza? ¿Están todas equivocadas, o llevas unas gafas de color de rosa?
A veces los de fuera ven la realidad que estamos evitando. Sus preocupaciones no significan automáticamente que debáis romper, pero merecen una consideración honesta en lugar de un rechazo inmediato.
6. Te sientes solo aunque estéis juntos
Hay un tipo especial de soledad que se produce cuando estás con alguien pero sigues sintiéndote completamente solo. Estás sentado a su lado, pero parece como si hubiera un muro invisible entre vosotros. La conexión real aporta comodidad y calidez, no vacío.
Cuando amas una idea, básicamente estás en una relación contigo mismo y con tu imaginación. La persona real se vuelve casi irrelevante porque no cumple el papel emocional que le has asignado en tu fantasía.
El amor auténtico crea un sentimiento de unión y comprensión. Si te sientes aislado a pesar de su presencia, algo falta.
7. Intentas cambiarles constantemente
¿Le sugieres con frecuencia nuevas aficiones, ropa diferente o mejores hábitos? ¿Siempre les insinúas que deberían ser más ambiciosos, más sociables o más parecidos a otra persona? Eso es señal de que intentas moldearles a tu ideal en lugar de aceptarles.
El amor verdadero no requiere constantes proyectos de mejora. Cuando alguien te importa de verdad, aceptas sus peculiaridades y elecciones, aunque sean distintas de las tuyas.
El cambio debe venir de dentro, no de la presión externa. Si siempre le estás presionando para que sea diferente, estás enamorado de quien quieres que sea, no de quien es en realidad.

