Puede que les gustes o que te odien, pero una cosa es segura: nunca podrán ignorarte.

¿Alguna vez alguien te ha dicho que hay algo especial en ti pero no estaban seguros de cómo describirlo? ¿A menudo encuentras a gente mirándote sin razón aparente?

¿Tienes la sensación de que los chicos a veces se sienten demasiado intimidados por ti?

Si tu respuesta es sí, deberías estar orgulloso de ti mismo porque eres uno de ellos. Eres una de esas mujeres con una gran personalidad que los hombres encuentran extremadamente atractiva e intimidante al mismo tiempo.

Una mujer con una gran personalidad necesita un hombre con un corazón fuerte y por eso es tan difícil para ti encontrar una pareja que responda a tus necesidades. E incluso cuando lo consigues, resulta que no es tan fuerte como podrías haber pensado que sería.

Aquí hay 5 signos de que tienes una gran personalidad y él es demasiado débil para manejarlo.

1.  Eres amigable con todos (y no sólo con las personas que conoces)

El mayor indicador de una gran personalidad es su capacidad para tratar a todos con el mismo respeto y amor. No tienes problemas para entablar una conversación con gente al azar que conoces.

No sólo tienes una gran personalidad, tienes un gran y fuerte corazón porque te importa cómo se sentirán los demás a tu alrededor. Quieres que todos se sientan respetados y tratados como se merecen

Por eso los hombres a veces se ponen celosos sin razón aparente. Son demasiado débiles para manejar tu hermoso corazón y el amor desinteresado que le das a todos.

Los hombres débiles querrán tu amor sólo para ellos mismos porque no son lo suficientemente valientes para aceptarte como eres.

2. Tu energía es magnética

Iluminas cada habitación en la que entras sin siquiera intentarlo. Puedes estar en pijama con el pelo grasiento y seguir irradiando esa energía infecciosa tan adictiva.

Tu energía es magnética porque siempre te rodeas de gente positiva y no toleras las tonterías de los demás. Siempre les dirás si se equivocan y no tienes problemas para luchar por ti mismo.

Los hombres tóxicos se enamorarán de tu comportamiento cuando les muestres que no pueden jugar sus juegos contigo. Un hombre se convertirá en una pequeña y débil marioneta, sin saber cómo comportarse a tu alrededor.

3. Sabes lo que quieres

Otro gran indicador de una gran personalidad es saber lo que quieres y luchar por ello. Si te gusta un chico, no te avergüenzas de mostrar tus sentimientos y decirle lo que sientes por él.

Sabes lo que quieres y no te avergüenzas de luchar por ello porque sabes que si no lo haces, nadie más lo hará por ti. Y eso es lo que te hace realmente increíble.

Los tipos débiles tendrán miedo de esas mujeres. Son demasiado débiles para manejar las emociones porque necesitan más tiempo para crecer. Reconocerás a este tipo de hombre si le dices cómo te sientes y de repente huye.

4. No tienes miedo de ser quien eres

Si tienes una gran personalidad, serás amado u odiado pero no hay ninguna zona gris aquí. No tienes miedo de ser quien eres y no cambiarás por nadie.

Sabes que no eres perfecto y ni siquiera estás tratando de serlo. Te amas a ti mismo sin importar lo que los demás piensen de ti.

Los hombres débiles querrían cambiarte porque no quieren aceptar a tu verdadero yo. No quieren hacer un esfuerzo para entenderte o apreciar tus imperfecciones.

Los hombres fuertes estarán más que felices de aceptar tu verdadero yo y por eso nunca debes ocultarlo.

5. Tienes un gran corazón y él tiene demasiado miedo de amarlo.

No puedes tener una gran personalidad si no tienes un gran corazón y viceversa. Si amas a alguien, no perderás ni un segundo en mostrarle.

Eres lo suficientemente audaz como para hacerte vulnerable frente a cualquiera, aunque sabes lo que se siente tener el corazón roto. Los hombres débiles te dirán que te aman y huirán después de decirlo porque son demasiado débiles para manejar el amor.

No han desarrollado la capacidad mental para amar a nadie excepto a sí mismos. Por el contrario, los hombres fuertes nunca tendrán problemas para mostrarte amor porque tienen miedo de perderte.