Hay demasiadas cosas en la vida que no duran y el amor no debería ser una de ellas.

Ya he tenido gente entrando y saliendo de mi vida que se suponía que eran mis amigos, he tenido hombres que me decían que me amaban en un momento y luego me daban la espalda al siguiente, y he tenido gente que prometía estar ahí sólo para ir y desaparecer cuando más los necesitaba.

Este año estuvo lleno de cosas que no duraron. He pasado por un infierno por la gente que debería haberme cuidado más. Mi corazón se ha roto, mi espalda está llena de cuchillos y mis ojos no tienen más lágrimas para llorar a pesar del dolor que siento.

Pero, no me voy a rendir. No, yo no.

Elijo ser optimista. Elijo ser positivo. Elijo esperar a la luz al final del túnel.

Pongo todas mis esperanzas en el año que está por venir. He tenido mi parte del infierno y ahora es el momento de experimentar finalmente la felicidad que se queda y un amor que no me abandona. Ese soy yo, un eterno optimista.

De todos los deseos que alguien podría tener para el año que viene, sólo tengo uno. Todo lo que quiero es un amor que se quede.

Ya no quiero nada temporal. Quiero un amor que no se vaya. Quiero esa historia para siempre.

Quiero un amor que me haga sentir que soy lo suficientemente bueno. Como si fuera más que mis errores y como si mis imperfecciones no pudieran ensombrecer mi lado bueno. Quiero un amor en el que no me maltraten por cometer un error, en el que mis esfuerzos sean apreciados y en el que me sienta bien en mi propia piel.

Quiero un amor que se sienta como en casa, un amor que me haga sentir segura. Quiero un amor que sea mi refugio, un amor por el cual le agradezca a Dios cada día y cada noche, un amor que me haga sentir lo suficientemente cómodo para ser quien soy, donde no tenga que ponerme máscaras, donde no tenga que fingir ser algo que no soy.

Quiero un amor en el que sienta que soy importante. Sólo necesito un amor en el que sienta que mis sentimientos importan, como si lo que tengo que decir fuera importante, como si algo fuera a cambiar si desapareciera de repente. Quiero un amor en el que sepa que me echarán de menos si desaparezco.

Quiero un amor que se quede, el amor con el que pueda contar. Quiero un amor que me haga sentir bien, un amor que me lleve a las estrellas y un amor que sea egoísta y que me haga no querer compartir con nadie.

Quiero un amor que se preocupe, un amor que sea honesto, un amor que esté ahí sólo por mí, un amor que no me trate como un plan de respaldo.

Quiero un amor que se quede para siempre y no hasta que encuentre a alguien más, alguien mejor.

Quiero un amor que prometa quedarse. Un amor que cumpla sus promesas, un amor que se quede incluso cuando los tiempos se pongan difíciles, que me sostenga la mano a través de todas las tormentas y un amor que sea mi luz al final del túnel. Un amor que me ayude cuando pierda la fe, un amor que no me permita cansarme, un amor que le dé sentido a todo lo malo. Ese es el tipo de amor que quiero en el 2020.

Prometo dejar todas mis penas en 2019. Prometo olvidar a todos aquellos que me rompieron, me traicionaron o me mintieron y prometo empezar de cero cuando este nuevo amor entre en mi vida. Con este nuevo año, estoy listo para un nuevo comienzo, un mejor comienzo.

El año que viene se trata de esperanza. Y aunque este año me ha dejado moretones, aunque me he caído cientos de veces, me las arreglé para levantarme y sigo en pie, lista para empezar de nuevo.

Estoy lleno de esperanza cuando llegue el año 2020 porque sé por lo que he pasado y sé que seré recompensado por el infierno que me ha hecho pasar el año 2019.

Siento que este año será el año en el que las cosas cambiarán para mejor.

Así que, querido 2020, por favor sé bueno conmigo.

Estoy listo para un nuevo y mejor capítulo de mi vida.