Las citas modernas pueden resultar confusas, sobre todo cuando los comportamientos que nos hacen daño empiezan a parecer normales.
Puedes pensar que ciertos patrones forman parte del juego de las citas, pero en realidad son señales de alarma que pueden dañar tu autoestima y tu felicidad.
Comprender estos hábitos tóxicos te ayudará a reconocer las relaciones malsanas y a establecer mejores vínculos con personas que te respeten de verdad.
1. Submarinismo o Zombieing
¿Alguna vez alguien ha desaparecido sin dejar rastro, para volver a aparecer semanas después actuando como si no hubiera pasado nada raro?
Eso es el submarinismo, y es más común de lo que crees.
Desaparecen por completo -sin mensajes de texto, sin llamadas, sin explicaciones- y de repente reaparecen con un desenfadado “Hola, ¿qué tal?”, como si no acabaran de fantasmearte.
Este comportamiento demuestra una grave falta de respeto por tus sentimientos y tu tiempo.
Nadie se merece que le dejes preguntándose qué ha hecho mal, sólo para que esa persona vuelva cuando le convenga.
Las relaciones reales requieren comunicación, no actos de desaparición.
2. El pan rallado
Imagina que sigues un rastro de migas de pan que nunca lleva a ninguna parte: eso es exactamente lo que parece este comportamiento en las citas.
Alguien te presta la atención justa para mantener tu interés: un “me gusta” aquí, un mensaje nocturno allá, tal vez un cumplido ocasional.
Pero cuando intentas hacer planes reales o profundizar en la conexión, de repente se vuelve ocupado o vago.
No están interesados en una relación real; sólo quieren mantenerte como una opción.
Te mereces a alguien que te preste toda su atención, no a alguien que deje caer migajas mientras explora otras opciones.
3. Dejar en el banquillo a
Piensa en cómo se sientan los atletas en el banquillo, esperando su oportunidad para jugar.
El banquillo en las citas funciona de la misma manera: alguien te mantiene a la espera mientras persigue otros intereses románticos.
Mantienen el contacto justo para tenerte cerca, pero nunca se comprometen a convertirte en una prioridad.
Te darás cuenta de que cancelan planes con frecuencia, tardan una eternidad en responder o sólo se ponen en contacto contigo cuando sus otras opciones fracasan.
Ser el plan alternativo de alguien es terrible y daña tu autoestima.
No eres un jugador suplente que espera al margen; mereces ser la primera opción de alguien.
4. Ghosting
Un día todo parece ir bien, y al siguiente, silencio total.
El ghosting se produce cuando alguien corta toda comunicación sin dar ninguna explicación.
Sin despedida, sin motivo, sólo un silencio de radio que te deja confuso y dolido.
Aunque se ha convertido en algo increíblemente común en las citas modernas, eso no significa que sea aceptable.
Todo el mundo merece un respeto básico y un cierre, aunque la relación no fuera seria.
El ghosting enseña a la gente que desaparecer es más fácil que mantener conversaciones incómodas, pero las relaciones maduras requieren honestidad.
Si alguien te hace ghosting, recuerda que refleja su carácter, no tu valía.
5. El fantasma
Imagínate un fantasma que no se va del todo: eso es un fantasma en el mundo de las citas.
Después de poner fin a las cosas o de dejarte como fantasma, esta persona sigue viendo tus historias en las redes sociales, le gustan tus publicaciones o comenta ocasionalmente.
No se acerca directamente, pero se hace presente desde las sombras.
Este comportamiento te mantiene emocionalmente conectado y confuso sobre sus intenciones.
¿Están interesados o no?
La respuesta es: quieren atención sin compromiso.
Las rupturas sanas implican crear espacio, no merodear por tu vida digital.
Bloquéalos, siléncialos o restríngelos para avanzar de verdad.
6. Bombardeo amoroso
Al principio, parece un cuento de hadas.
Alguien te colma de cumplidos, regalos, mensajes constantes e intensas declaraciones de amor desde el principio.
Te hacen sentir la persona más especial del mundo, y es embriagador.
Pero aquí está el truco: el bombardeo amoroso es una táctica de manipulación.
Una vez que te tienen enganchada y emocionalmente dependiente, el comportamiento suele cambiar.
Pueden volverse controladores, críticos o alejarse de repente.
El amor auténtico crece gradualmente; el afecto abrumador que llega demasiado deprisa suele tener ataduras.
Confía en tu instinto si algo te parece demasiado intenso demasiado pronto.
7. Luz de gas
“Estás siendo demasiado sensible”
“Eso nunca ha ocurrido”
“Lo recuerdas mal”
¿Te suena?
El gaslighting te hace cuestionar tu propia memoria, sentimientos y realidad.
Alguien tergiversa tanto la verdad que empiezas a dudar de ti mismo en vez de confiar en tus instintos.
Quizá coquetearon con alguien, y cuando sacas el tema, actúan como si estuvieras loca por haberlo pensado.
Esta táctica de manipulación es gravemente perjudicial para tu salud mental.
Tus sentimientos son válidos, tus recuerdos son reales y no estás exagerando.
Cualquiera que te haga cuestionarte constantemente no merece tu confianza.
8. Cambio de culpas
Te hacen daño, pero de algún modo se convierte en culpa tuya.
El desplazamiento de la culpa se produce cuando alguien se niega a asumir la responsabilidad de sus actos y, en su lugar, te hace sentir culpable.
¿Te han engañado?
Pues no les prestaste suficiente atención.
¿Te gritaron?
Les hiciste enfadar.
Este patrón tóxico impide cualquier crecimiento real o resolución en las relaciones.
Las parejas sanas asumen sus errores y se disculpan sinceramente.
No retuercen las situaciones para evitar la responsabilidad.
Si alguien te hace sentir constantemente responsable de su mal comportamiento, es una señal de alarma importante.
No eres responsable de las decisiones de otra persona, y punto.
9. Llevar la cuenta
“¿Recuerdas hace tres meses cuando olvidaste nuestros planes?”
Llevar la cuenta significa que alguien registra todos los errores que has cometido y los saca a relucir durante las discusiones.
Crean un registro mental de tus faltas, que utilizan como munición cada vez que surge un conflicto.
Las relaciones sanas implican perdonar y seguir adelante, no acumular errores pasados.
Si alguien te perdonara de verdad, no utilizaría viejos errores como arma contra ti repetidamente.
Este comportamiento crea resentimiento y te hace sentir que nunca podrás hacer lo suficiente para compensar el pasado.
El amor verdadero no lleva la cuenta de quién la ha cagado más.
10. Poner a prueba la lealtad
En lugar de simplemente preguntarte cómo te sientes o hablar de tus preocupaciones, alguien crea escenarios elaborados para poner a prueba tu lealtad.
Tal vez hagan que un amigo flirtee contigo para ver tu reacción, o fingen estar disgustados para comprobar si cancelarás planes.
Estos juegos sustituyen la comunicación honesta por la manipulación.
Las pruebas demuestran una profunda inseguridad y desconfianza.
Si no pueden creer lo que les dices y necesitan “pruebas”, la relación carece de una base crucial.
Las relaciones maduras se construyen sobre la confianza y las conversaciones abiertas, no sobre trampas y trucos.
No deberías tener que demostrar constantemente tu valía a alguien que dice preocuparse por ti.
11. Solapamiento
Solaparse no es engañar del todo, pero definitivamente tampoco es honesto.
Ocurre cuando alguien empieza a desarrollar conexiones emocionales o románticas con una nueva persona antes de terminar adecuadamente su relación actual.
Esencialmente, están creando una red de seguridad, asegurándose de que tienen a alguien antes de dejarlo ir.
Este comportamiento falta al respeto a todos los implicados.
La pareja actual merece honestidad sobre el final de la relación, y la nueva persona merece saber que no está empezando de cero.
Si alguien se solapó para estar contigo, lo más probable es que vuelva a hacerlo.
Las rupturas limpias demuestran madurez y respeto.
12. Ultimátums para controlar
“Si no dejas de salir con tus amigos, me voy”
“Elige entre tu familia y yo”
Los ultimátums de control utilizan amenazas para manipular tu comportamiento y aislarte de los demás.
Son diferentes de los límites sanos porque están diseñados para que los cumplas a través del miedo.
Los verdaderos límites suenan como “Necesito que paséis más tiempo juntos”
El control suena como: “Si sales esta noche, hemos terminado”
Uno invita a conversar; el otro exige obediencia.
Las relaciones amorosas implican compromiso y respeto, no amenazas que te obliguen a demostrar tu compromiso sacrificando tu autonomía.
13. Situaciones de no compromiso con falsas expectativas
Actuáis como una pareja -pasando tiempo juntos, intimando, satisfaciendo las necesidades del otro- pero ellos se niegan a definir la relación o a comprometerse.
Disfrutan de todas las ventajas de tener una pareja sin ninguna de las responsabilidades que ello conlleva.
Mientras tanto, tú te quedas confuso sobre tu posición y lo que significas para ellos.
Esta ambigüedad suele servir a los intereses de una persona, mientras que deja a la otra emocionalmente invertida y sin seguridad.
Si alguien quiere estar contigo, lo dejará claro.
La incertidumbre tras meses juntos no es misteriosa ni romántica; es una falta de respeto hacia tu tiempo y tus sentimientos.

