¿Has conocido alguna vez a alguien que parece estar siempre a la caza de elogios, incluso cuando finge que no le importan? Los narcisistas dominan el arte de conseguir cumplidos sin pedirlos directamente. Utilizan trucos furtivos que te hacen sentir que tienes que decir algo amable, incluso cuando en realidad no quieres hacerlo. Comprender estas tácticas puede ayudarte a reconocer cuándo alguien te está manipulando para llamar tu atención y a protegerte de sus juegos emocionales.
1. Humillación
Algunas personas se quejan de su éxito de un modo que parece un problema, pero en realidad sólo quieren que te des cuenta de lo increíbles que son. Cuando alguien dice algo como: “Uf, apenas he dormido porque todo el mundo no paraba de llamarme para pedirme ayuda en el trabajo”, en realidad no está enfadado. Quieren que les respondas con elogios sobre lo importantes y necesarios que son.
Este truco funciona porque suena como si estuvieran compartiendo una lucha. Pero el verdadero objetivo es que digas: “¡Vaya, debes de ser muy bueno en tu trabajo!” Presta atención cuando las quejas suenen más como fanfarronadas disfrazadas.
La clave está en reconocer que las quejas auténticas no destacan los logros. La verdadera frustración se centra en el problema, no en exhibir habilidades o popularidad en el proceso.
2. Autocrítica falsa
Ten cuidado con las personas que se insultan a sí mismas sólo para oír tu desacuerdo. Alguien puede decir: “Hoy tengo un aspecto horrible. Qué asco”, mientras espera que le tranquilices. No se trata de inseguridad real, sino de una trampa para hacerte cumplidos.
La persona que dice esto ya sabe que no tiene mal aspecto. Está creando una oportunidad para que le llenes de elogios y le digas lo bien que está. Te pone en una situación incómoda en la que te sientes obligado a responder.
La autocrítica genuina es privada y no exige una respuesta. Cuando alguien se menosprecia públicamente delante de ti, sobre todo en repetidas ocasiones, lo más probable es que esté buscando validación en lugar de expresar una verdadera preocupación por su aspecto o sus capacidades.
3. Cebo de comparación
¿Alguna vez has oído a alguien decir: “Todos los demás son tan aburridos comparados conmigo”? Ese es el cebo de la comparación en acción. El narcisista menosprecia a los demás mientras se posiciona como superior, esperando que estés de acuerdo con su autoevaluación.
Esta táctica es especialmente manipuladora porque combina la crítica a los demás con la autoalabanza. La persona espera que respondas confirmando que, efectivamente, es la persona más interesante, con más talento o más atractiva de la sala. Ya te han dado el guión.
Las personas sanas no necesitan menospreciar a los demás para sentirse bien consigo mismas. Cuando alguien se compara constantemente de forma favorable con todos los que le rodean, está revelando su necesidad de validación constante más que una confianza real en lo que es.
4. Configuración Víctima-Héroe
“Nadie aprecia lo que hago por ellos” ¿Te suena? Este es el montaje víctima-héroe, en el que alguien se posiciona como sufridor y desinteresado a la vez. Quiere que te apresures a decirle lo maravilloso y poco apreciado que es.
El truco funciona haciéndote sentir culpable. De repente, estás pensando en todas las cosas que han hecho y sintiéndote mal porque no se sientan reconocidos. Antes de que te des cuenta, estarás enumerando sus buenas cualidades y dándoles las gracias profusamente.
Los verdaderos ayudantes no llevan la cuenta ni anuncian su falta de aprecio. Dan porque quieren, no porque esperen elogios. Cuando alguien te recuerda con frecuencia que nadie le valora, en realidad te está exigiendo que le demuestres lo contrario con cumplidos y gratitud.
5. Preguntas de pesca
Preguntas como “Sé sincero… ¿crees que soy la mejor persona para esto?” en realidad no están pidiendo sinceridad. La persona ya sabe qué respuesta quiere oír, y te está poniendo en un aprieto para que se la des.
Estas preguntas de pesca están diseñadas para hacerte sentir como si te estuvieran pidiendo una opinión sincera. Pero el tono, el momento y el contexto dejan claro que discrepar o hacer una crítica real no es una opción. Se espera que confirmes su grandeza.
Fíjate en que estas preguntas suelen incluir frases como “sé sincero” o “dime la verdad”, que irónicamente indican que no buscan la sinceridad. Quieren validación envuelta en la apariencia de una conversación real. Una persona verdaderamente segura de sí misma sabe lo que vale o busca de verdad un feedback constructivo.
6. Menosprecio o flexión de estatus
Cuando alguien dice: “Mi amigo, que es un pez gordo en X, me ha dicho que soy el único que lo consigue”, está utilizando sus contactos para mejorar su propia imagen. El mensaje no trata realmente del amigo, sino de posicionarse como alguien especial y de élite.
Mencionar nombres sirve como autoelogio indirecto. Al asociarse con personas de éxito o famosas, sugieren que ellos también pertenecen a esa categoría. Esperan que te impresiones y respondas con admiración por sus importantes conexiones y su comprensión única.
Las personas seguras de sí mismas mencionan a los demás con naturalidad, sin utilizarlos como atrezzo para su propia imagen. Cuando cada historia incluye una referencia a alguien impresionante o una humilde mención de experiencias exclusivas, la persona te está pidiendo realmente que la veas como excepcional por asociación.
7. Hacer un favor en voz alta
“Me quedé hasta tarde para arreglarte eso, aunque estoy agotado” Cuando alguien hace algo amable pero se asegura de que todo el mundo sepa cuánto le ha costado, está pescando elogios. La amabilidad genuina no requiere un anuncio ni un relato detallado del sacrificio que ha supuesto.
Esta táctica convierte una acción de ayuda en una transacción en la que el pago viene en forma de cumplidos y gratitud. La persona quiere que reconozcas no sólo el favor, sino su excepcional desinterés y dedicación. Cuanto más alto sea el anuncio, mayor será el cumplido que espera.
La verdadera generosidad es silenciosa. Cuando alguien destaca constantemente sus buenas acciones y el coste personal, no está dando gratuitamente: está invirtiendo en elogios. Fíjate en la diferencia entre alguien que ayuda y alguien que actúa ayudando para un público.
8. Vulnerabilidad selectiva
“Nunca se lo digo a nadie, pero en realidad tengo demasiado talento para mi propio bien” Esto es vulnerabilidad selectiva: compartir algo que parece personal, pero que en realidad no es más que otra forma de presumir. La persona finge que se está abriendo, pero en realidad busca que confirmes su autoevaluación.
Este truco parece íntimo, lo que lo hace especialmente eficaz. Te sientes honrado de que comparta algo privado, así que es más probable que respondas con validación. Pero fíjate en que su “vulnerabilidad” no es más que un autoelogio disfrazado de confesión.
La verdadera vulnerabilidad implica admitir debilidades o miedos reales, no resaltar los puntos fuertes en un envoltorio de humildad. Cuando las revelaciones privadas de alguien siempre le hacen parecer impresionante en lugar de humano, está utilizando una falsa franqueza para ganarse cumplidos mientras parece profundo y auténtico.
9. Convertir tus elogios en un gran escenario
Le haces un simple cumplido como “¡Buen trabajo!” y, de repente, la persona se lanza a contar una historia: “Sí, la gente siempre dice que tengo talento natural” Ha tomado tu elogio y lo ha utilizado como trampolín para pescar aún más cumplidos.
Este truco funciona basándose en tu amabilidad inicial. En lugar de limitarse a darte las gracias, amplían el momento para convertirlo en una oportunidad de validación adicional. Esencialmente, te están pidiendo que sigas y digas más cosas bonitas sobre sus talentos y habilidades naturales.
Las personas amables aceptan los cumplidos sin convertirlos en largas discusiones sobre su grandeza. Cuando alguien no puede dejar que un cumplido se quede solo y tiene que añadirle su propia autoalabanza, te está demostrando que ninguna validación es suficiente para él.
10. Autoelogio solapado
“Supongo que algunas personas nacen con mejor gusto” Declaraciones como ésta parecen observaciones generales, pero en realidad son cumplidos a sí mismos disfrazados de comentarios casuales. La persona está alabando sus propias cualidades mientras finge que sólo expone hechos.
Esta técnica es astuta porque no parece una fanfarronada evidente. Enmarcando su superioridad como algo con lo que simplemente ha nacido, pretende que aceptes que sí, que tiene un gusto, una inteligencia o una cualidad excepcionales. Es un autoelogio que invita a la confirmación.
Las personas con auténtica confianza en sí mismas no necesitan señalar constantemente sus cualidades superiores. Cuando alguien hace regularmente comentarios que le sitúan como naturalmente mejor que los demás, lo que busca es que valides el estatus de élite que se ha autoasignado.
11. Actuación pública de modestia
Imagínate esta escena: Alguien recibe elogios delante de los demás y responde: “Oh, para, no soy tan genial…”, mientras espera claramente que todos insistan en que es absolutamente genial. Esto es falsa modestia representada ante un público.
El entorno público es crucial en este caso. Al negar el cumplido en voz alta, invitan a todos los presentes a intervenir con más elogios y garantías. Es un efecto multiplicador: un cumplido se convierte en cinco o diez cuando el grupo se une para convencerles de su valía.
La auténtica modestia consiste en aceptar un cumplido amablemente, sin montar una escena. Cuando alguien rechaza sistemáticamente los elogios en público, no está siendo humilde, sino que está creando oportunidades para obtener aún más atención y validación de todos los que le observan. La protesta es lo importante, no la modestia.
12. Poner a prueba la lealtad
“Si me conocieras de verdad, sabrías que no soy como los demás” Esta afirmación cumple una doble función: posiciona a la persona como singularmente especial, a la vez que te reta a probar tu lealtad confirmando su naturaleza excepcional. Es una prueba disfrazada de autorreflexión.
La acusación implícita lo hace especialmente manipulador. Si no estás de acuerdo inmediatamente y te explayas sobre su singularidad, de algún modo no le conoces o aprecias de verdad. Te empujan a defender tu relación haciéndote los cumplidos que buscan.
Las personas seguras no necesitan que se les asegure constantemente que los demás reconocen su valía. Cuando alguien hace regularmente afirmaciones que requieren que demuestres que comprendes lo especial que es, está utilizando vuestra relación como un vehículo de validación sin fin, en lugar de una conexión auténtica.

