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11 formas en que acabamos haciéndonos luz de gas en nuestras relaciones

11 formas en que acabamos haciéndonos luz de gas en nuestras relaciones

A veces, el peor crítico de nuestras relaciones no es nuestra pareja, sino nosotros mismos. A menudo descartamos nuestros propios sentimientos, dudamos de nuestros recuerdos y nos convencemos de que nuestras necesidades no importan. El autodesprecio se produce cuando cuestionamos nuestra propia realidad e inventamos excusas para un trato que no nos parece correcto. Comprender estas pautas puede ayudarnos a volver a confiar en nosotros mismos y a construir vínculos más sanos.

1. Desestimar tus sentimientos

Tus emociones empiezan a bullir tras una discusión, pero en lugar de escucharlas, las callas. “Estoy siendo demasiado sensible”, te dices a ti misma, apartando sentimientos que en realidad merecen atención.

Las emociones existen por buenas razones: indican cuándo algo necesita nuestra atención o cuándo se han traspasado los límites. Cuando etiquetas constantemente tus reacciones como “reacciones exageradas”, pierdes el contacto con información valiosa sobre tus relaciones.

Los sentimientos válidos no necesitan permiso para existir. Empieza simplemente por darte cuenta de cuándo te descartas, luego haz una pausa y pregúntate qué pueden estar intentando decirte tus emociones sobre la situación.

2. Culparte de todo

Cada desacuerdo se convierte en tu culpa en tu mente. “Si no hubiera dicho eso” o “Debería haberlo sabido mejor” se convierte en tu respuesta automática al conflicto, incluso cuando ambas personas han tenido algo que ver.

Asumir la responsabilidad te hace sentir maduro, pero cargar con toda la culpa no es justo ni exacto. Las relaciones implican a dos personas, y los problemas suelen tener su origen en múltiples factores, no sólo en tus acciones o palabras.

Las relaciones sanas requieren una responsabilidad compartida. La próxima vez que surja un conflicto, intenta preguntarte: “¿Cuál fue mi parte y cuál la suya?” Esta visión equilibrada te ayuda a aprender sin ahogarte en culpas innecesarias.

3. Reescribir los sucesos dolorosos

Ocurre algo doloroso, pero a los pocos días te has convencido de que no fue tan malo. “Realmente no lo hicieron con esa intención” o “Probablemente lo estoy recordando mal” se convierte en tu forma de afrontar el dolor.

Minimizar las experiencias dolorosas puede parecer protector, pero te impide procesar lo que realmente ocurrió. Tu reacción inicial ante un comportamiento hiriente suele reflejar la realidad de la situación con más exactitud que tus revisiones posteriores.

Confía en tus primeros instintos sobre cómo te afectaron los acontecimientos. Escribir los incidentes poco después de que ocurran puede ayudarte a mantener la claridad sobre tus experiencias y a validar tus sentimientos originales.

4. Dudar de tu intuición

Las banderas rojas ondean justo delante de ti, pero te convences a ti mismo de que no las ves. “Estoy dándole demasiadas vueltas” se convierte en tu frase de cabecera cuando tus instintos intentan advertirte de patrones preocupantes.

La intuición combina observaciones inconscientes con experiencias pasadas para alertarte de posibles problemas. Cuando ignoras sistemáticamente estas señales, te pierdes información importante que podría proteger tu bienestar y ayudarte a tomar mejores decisiones en tus relaciones.

Tu sabiduría interior merece respeto y atención. Empieza poco a poco, honrando los sentimientos intuitivos en situaciones de poco riesgo, construyendo la confianza en tu capacidad para percibir cuando algo te parece mal o correcto.

5. Minimizar tus necesidades

Tus necesidades te parecen demasiado grandes, demasiado, demasiado incómodas. “No debería necesitar tanta atención” u “Otras personas lo tienen peor” se convierte en tu forma de encogerte para caber en espacios que te parecen demasiado pequeños.

Todo el mundo tiene necesidades legítimas de conexión, respeto y atención. Convencerte de que tus necesidades son excesivas no hace que desaparezcan, sólo te enseña a ignorar partes importantes de ti mismo que merecen ser alimentadas.

Tus necesidades no son egoístas; son humanas. Practica esta semana la expresión clara de una pequeña necesidad, ya sea pedir una llamada de teléfono o solicitar ayuda para algo. Nota cómo te sientes al honrarte a ti misma.

6. Invalidar tus límites

Los límites te parecen mezquinos o egoístas, así que te convences de que realmente no los necesitas. Cuando estableces límites, la culpa aparece inmediatamente, haciéndote cuestionar si tienes derecho a proteger tu propio espacio y energía.

Los límites no son muros: son puertas que te ayudan a elegir cómo compartirte con los demás. Sentirte culpable por tener límites suele significar que te han enseñado que la comodidad de los demás importa más que tu propio bienestar.

Los límites sanos crean relaciones más seguras para todos los implicados. Empieza con un pequeño límite esta semana y practica cómo soportar la culpa que pueda surgir sin eliminar inmediatamente el límite que has establecido.

7. Racionalizar el mal comportamiento

Las acciones hirientes se envuelven en explicaciones comprensivas. “Sólo están estresados por el trabajo” o “Así demuestran que se preocupan” se convierte en tu forma de dar sentido a un trato que no te hace sentir bien.

La empatía es hermosa, pero no cuando requiere que aceptes un comportamiento dañino. Comprender por qué alguien actúa mal no significa que tengas que tolerar el impacto de sus acciones en tu bienestar y felicidad.

Las razones explican el comportamiento, pero no excusan sus efectos sobre ti. Puedes sentir compasión por las luchas de alguien y, al mismo tiempo, esperar que te trate con el respeto y la amabilidad básicos en vuestra relación.

8. Olvidar tu propia verdad

Tu memoria de los hechos empieza a cambiar bajo presión. “Quizá lo recuerdo mal” se convierte en algo más fácil de creer que mantenerte firme en tu recuerdo de lo que realmente ocurrió entre tu pareja y tú.

El gaslighting funciona haciéndote dudar de tus propias percepciones, y puedes acabar haciéndote esto a ti misma. Tu memoria no es perfecta, pero cuestionar constantemente tus recuerdos de acontecimientos significativos te desconecta de tu propia experiencia.

Confía en tu perspectiva y mantente abierto a otros puntos de vista. Guarda notas sobre conversaciones o incidentes importantes. Tu verdad importa, aunque otros recuerden las cosas de forma diferente o intenten convencerte de lo contrario.

9. Anular tu malestar

Las situaciones te hacen retorcerte por dentro, pero te obligas a actuar bien. “Esto debería parecerme bien” se convierte en tu mantra cuando todo tu cuerpo te indica que algo va mal o no es seguro.

La incomodidad a menudo transmite mensajes importantes sobre valores que no encajan, límites cruzados o situaciones que no sirven a tu bienestar. Ignorar estas señales puede llevarte a situaciones comprometidas que dañen tu confianza en ti mismo y tu integridad personal.

Tu nivel de comodidad es importante y merece atención. Cuando sientas que algo no va bien, haz una pausa y explora por qué antes de seguir adelante. A veces la incomodidad te protege de situaciones que no son adecuadas para ti.

10. Avergonzarte por querer más

Los sueños de una conexión más profunda parecen codiciosos. “Debería estar agradecida por lo que tengo” o “estoy demasiado necesitada” se convierte en tu respuesta a los deseos naturales de más amor, coherencia o intimidad emocional en tus relaciones.

Querer más conexión, respeto y alegría no es desagradecido, es humano. Avergonzarte por estos deseos te mantiene atrapado en relaciones que sólo te nutren parcialmente, mientras te convences de que conformarse es noble.

Tu corazón sabe lo que necesita para prosperar. Honra tus deseos de un amor más profundo sin etiquetarlos inmediatamente como demasiado. Las relaciones sanas crecen cuando ambas personas se sienten libres para desear más cosas buenas juntas.

11. Silenciar tu voz interior

Tus pensamientos y deseos se reprimen para que las cosas no vayan mal. “No merece la pena luchar” se convierte en tu razón para callarte sobre las cosas que te importan, eligiendo la paz en lugar de la autenticidad.

Silenciarte puede evitar un conflicto inmediato, pero crea distancia entre tú y tu verdadero yo. Las relaciones basadas en ocultar tus verdaderos pensamientos y sentimientos carecen de la conexión genuina que hace que el amor sea satisfactorio y duradero.

Tu voz merece ser escuchada, sobre todo por las personas que dicen amarte. Empieza poco a poco compartiendo un pensamiento o preferencia auténticos esta semana, aunque pueda crear pequeñas olas en tu relación.