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10 reglas tácitas según las que viven los hombres, pero que nunca admitirán en voz alta

10 reglas tácitas según las que viven los hombres, pero que nunca admitirán en voz alta

¿Te has preguntado alguna vez qué normas siguen los hombres cuando nadie les ve? Hay todo un código por el que se rigen los hombres, sobre todo en lo que se refiere a los amigos, la lealtad y las relaciones. No están escritas en ninguna parte, pero todos los hombres se las saben de memoria.

Hoy vamos a desvelar las reglas tácitas que determinan la forma en que los hombres se desenvuelven en las amistades y las citas.

1. Nunca vayas detrás de la ex de tu amiga. Jamás.

La hermandad exige límites absolutos, y esto encabeza la lista. Una vez que tu amigo haya salido con alguien, esa persona deja de estar permanentemente disponible para ti, independientemente de las circunstancias.

Aquí no valen las excusas: ni “ella contactó primero”, ni “han pasado años”, ni siquiera “dijo que no pasaba nada” En el momento en que cruzas esta línea, la confianza se hace añicos.

Amistades que han tardado años en construirse pueden desmoronarse de la noche a la mañana por esta violación. Respeta este límite o arriésgate a perder todo tu círculo de amigos sin una segunda oportunidad.

2. No hables mal de la novia de tu amigo (aunque no te guste)

Tu amigo la eligió, y atacar esa elección le ataca directamente a él. Aunque te caiga realmente mal su novia, criticarla abiertamente crea una situación imposible en la que él debe elegir bando.

¿Desahogarse en privado con otros amigos? Aceptable. ¿Insinuaciones sutiles cuando sea apropiado? A veces son necesarias. ¿Pero insultos y quejas en toda regla? Eso te convierte en el villano de su historia, no en el amigo preocupado.

3. Si tu amigo es abandonado, ponte de su parte sin hacer preguntas

La lógica y la justicia pasan a un segundo plano cuando se produce un desengaño amoroso. En ese momento no importa si ella tenía razones válidas o no, sino tu lealtad.

Coge las bebidas, enciende su música favorita y recuérdale que se merece algo mejor. El análisis y la verdad pueden esperar a más tarde, cuando las emociones se asienten.

Ahora mismo, necesita validación y apoyo, no una perspectiva equilibrada sobre lo que salió mal. No se trata de ser deshonesto, sino de dar prioridad al apoyo emocional sobre el análisis objetivo.

4. No flirtees con la chica que le gusta a tu amigo

Basta con una mención. En el momento en que tu amiga expresa interés por alguien, entra automáticamente en territorio prohibido para ti.

No le envíes mensajes en las redes sociales, no compruebes casualmente su actividad en Internet y no hagas en absoluto ningún movimiento romántico. Incluso las interacciones inocentes se vuelven sospechosas cuando hay sentimientos de por medio.

Esta regla existe porque la competencia destruye las amistades más rápido que casi cualquier otra cosa. Respeta su pretensión, aléjate por completo y encuentra tus propios intereses románticos. En el mundo hay muchas otras personas, no pongas en peligro una amistad sólida por alguien que quizá no funcione.

5. Sé sincero, pero sólo cuando tu amigo pueda soportarlo

La sinceridad brutal sin el momento oportuno no es más que crueldad disfrazada de amistad. Cuando tu amigo pregunta si alguien le corresponde, la sinceridad importa, pero la entrega importa más.

El objetivo consiste en mantenerle con los pies en la tierra, no en destruir su confianza o su entusiasmo.

Lee la situación con atención, elige las palabras con sabiduría y recuerda que el momento oportuno transforma la misma verdad de útil en hiriente. Los verdaderos amigos dicen verdades incómodas, pero lo hacen siempre con cuidado y consideración.

6. Si alguien hiere a tu amigo, no lo olvides, aunque él lo haga

Puede que a tu amigo le resulte fácil perdonar, sobre todo si se reaviva el romance, pero el grupo mantiene un registro permanente. Cada traición, cada acción hiriente se documenta silenciosamente en la memoria colectiva.

Puede que él la reciba de nuevo con los brazos abiertos, pero tú recuerdas exactamente lo que hizo. No se trata de guardar rencor innecesariamente; se trata de proteger a tu amigo de daños repetidos.

El grupo de amigos sirve de respaldo emocional, manteniendo la perspectiva cuando los sentimientos nublan el juicio.

7. Advierte siempre a tu amigo si está a punto de hacer una tontería

Los mensajes nocturnos a los ex, las proposiciones impulsivas a las tres semanas o las decisiones cuestionables sobre una relación exigen una intervención. La verdadera amistad significa hablar antes de que se produzca un desastre, aunque resulte incómodo.

Puede que no le detengas físicamente, y puede que ignore tus consejos por completo. Pero asegúrate de que entiende exactamente lo estúpido que parece su plan antes de seguir adelante.

A veces la gente necesita cometer sus propios errores para crecer, pero no deben cometerlos a ciegas. Tu advertencia proporciona ese momento crucial de claridad, esa última oportunidad de reconsideración.

8. Dile siempre a tu amiga si es una mala noticia

Toxicidad, falta de honradez, manipulación… Cuando detectes señales de alarma que tu amiga pasa por alto, hablar es obligatorio. Haz la advertencia una vez, de forma clara y con ejemplos concretos si es posible.

Tras esa única conversación, la responsabilidad pasa a él. Has cumplido con tu deber alertándole del peligro; lo que ocurra después será su lección.

Darle la lata repetidamente no consigue nada, salvo dañar vuestra amistad y acercarle más a ella. A veces la gente necesita experimentar las consecuencias de primera mano antes de comprender las advertencias.

9. Cuando por fin tu amiga encuentre una buena, preséntate y respétala

Después de ver a tu amigo navegar por innumerables relaciones fallidas, verle encontrar la felicidad genuina exige celebración, no burla. Las bromas se acaban, las burlas terminan y el respeto ocupa el centro del escenario.

Nada de comentarios del tipo “hermano, estás hecho polvo”, nada de socavar su relación, nada de hacerla sentir que no es bienvenida en el grupo. La tratas bien porque reconoces cuánto tiempo ha buscado a alguien que valga la pena.

Las buenas relaciones son suficientemente raras sin que los amigos las saboteen con comportamientos desconsiderados o actitudes anticuadas sobre el compromiso y la asociación en la vida moderna.

10. Nunca abandonas a un hombre

Si alguien bebe demasiado, se mete en problemas o simplemente necesita ayuda, el abandono no es una opción. El grupo permanece unido, asegurándose de que todos llegan sanos y salvos a casa, independientemente de los inconvenientes.

Esta regla se extiende más allá de las fiestas, a la vida en general. Problemas económicos, crisis emocionales o emergencias personales: aparecer importa más que tener soluciones.

Esta lealtad forma la base de la amistad masculina, creando vínculos que resisten años y distancias. Nadie se queda atrás, olvidado o abandonado cuando las cosas se complican o se lían, porque eso es lo que separa a los conocidos de los verdaderos amigos que más importan.