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10 maneras inteligentes de poner a tu pareja en primer lugar, sin dejar de lado a tus padres

10 maneras inteligentes de poner a tu pareja en primer lugar, sin dejar de lado a tus padres

Los padres siempre ocuparán un lugar especial en tu vida, pero cuando estás construyendo una relación sentimental, su influencia a veces puede colarse donde no debe. Desde ofrecer “consejos” que no has pedido hasta hacer comparaciones sutiles que escuecen, incluso los padres más bienintencionados pueden causar tensiones entre tu pareja y tú.

1. Establece límites claros

Ninguna pareja prospera cuando voces ajenas se cuelan constantemente en asuntos privados. Si nunca has establecido límites con tus padres, lo más probable es que ni siquiera se den cuenta de que se están extralimitando.

Los límites no consisten en dejar fuera a tus padres, sino en asegurarse de que todos saben dónde están los límites. Eso puede significar decirle a tu madre que no puede pasarse por casa sin avisar, o pedirle a tu padre que se guarde para sí sus opiniones económicas a menos que se lo pidas.

Si mantienes estas conversaciones pronto, te ahorrarás innumerables discusiones más adelante. Tu pareja apreciará que traces un círculo protector en torno a vuestra relación, y tus padres aprenderán a respetar la nueva dinámica.

2. Prioriza a tu pareja

Las relaciones sanas florecen cuando tu pareja siente que es la persona más importante de tu mundo. Eso no significa que dejes de preocuparte por tus padres, sino que tu relación romántica es aquella en torno a la cual construyes activamente tu vida.

Piensa en las decisiones sutiles que tomas. ¿Cancelas una cita nocturna porque tus padres te han invitado? ¿Les das buenas noticias antes que a tu pareja? Pequeñas cosas como éstas pueden enviar un gran mensaje sobre tus prioridades.

Cuando tu pareja sabe que ellos son lo primero, los conflictos con los padres parecen menos amenazadores. Te verán como un compañero de equipo, no como alguien que se doblega ante la presión familiar.

3. Evita compartir demasiado

Es natural querer llamar a tus padres tras una pelea con tu pareja, pero esa rápida sesión de desahogo puede ser contraproducente. Los padres tienden a guardar las historias negativas más tiempo que tú, lo que significa que pueden ver a tu pareja bajo una luz menos halagadora incluso después de que ambos hayáis pasado página.

En lugar de eso, guarda los detalles delicados para un amigo de confianza o un terapeuta. Los padres no necesitan saber todas las discusiones ni todos los errores.

Cuando mantienes esos momentos privados entre tu pareja y tú, das a tu relación espacio para sanar sin juicios externos. Y seamos sinceros: nadie quiere que la cena de Acción de Gracias parezca un silencioso “te lo dije”

4. No compares a tu pareja con las expectativas de tus padres

Los padres suelen tener su propia imagen de con quién “deberías” estar, y a veces no coincide con la realidad. Quizá querían a alguien con una carrera determinada, o se imaginaban que te casarías con un estilo de vida concreto.

Comparar a tu pareja con esa lista es injusto para ambos. Tu relación no consiste en cumplir las normas de tus padres, sino en construir una vida que funcione para ti.

Cuando te asalten esos pensamientos, recuérdate que tus padres crecieron en una época diferente, con valores distintos. Lo que les importaba a ellos puede que no te importe a ti ahora. Confía en tu propio juicio, no en la vara de medir que ellos te dan.

5. Apoya a tu pareja en los conflictos familiares

Los desacuerdos familiares son delicados, pero ponerte del lado de tus padres en contra de tu pareja es una receta para el resentimiento. Tu pareja necesita saber que le apoyarás, incluso cuando resulte incómodo.

Apoyarles no significa ignorar por completo a tus padres, sino presentar un frente unido. Siempre podéis tener una conversación privada más tarde sobre cómo manejar mejor las cosas la próxima vez.

Cuando tu pareja siente tu lealtad, es menos probable que se sienta atacada por tu familia. Y cuando tus padres vean que sois un equipo, acabarán adaptándose y mostrando más respeto por vuestra relación.

6. Limita la participación de los padres en las decisiones importantes

Las grandes decisiones -como dónde vivir, cómo manejar el dinero o si tener hijos- os pertenecen a ti y a tu pareja. Está bien escuchar los consejos de tus padres, pero dejar que influyan en el resultado final puede crear tensiones innecesarias.

Recuerda que tus padres no tienen que vivir con las consecuencias, sino tú y tu pareja. Por eso su opinión debe tomarse con perspectiva.

Cuando estableces la expectativa de que las decisiones se toman entre tu pareja y tú, todos comprenden su papel. Los padres se sienten incluidos pero no controladores, y tu pareja se siente respetada y segura en la asociación.

7. Equilibra tu tiempo equitativamente

Las relaciones pueden agriarse rápidamente si una de las partes se siente desatendida. Si tus fines de semana están siempre reservados a acontecimientos familiares y las vacaciones giran únicamente en torno a tus padres, tu pareja puede sentirse como algo secundario.

Crear un equilibrio no significa ignorar a tus padres, sino repartir vuestro tiempo equitativamente. Alternad las tradiciones navideñas, reservad los fines de semana para vosotros dos solos y cread rutinas que pertenezcan únicamente a vuestra relación.

Cuando intencionadamente os dediquéis tiempo a los dos, nadie se sentirá menospreciado. Tus padres seguirán pasando tiempo de calidad contigo, y tu pareja no sentirá que compite por tu atención.

8. Reconoce los desencadenantes emocionales de la infancia

Los viejos patrones familiares tienen una forma furtiva de aparecer en las relaciones adultas. Tal vez aprendiste a evitar los conflictos en casa, o tal vez te apresuras a complacer a la gente porque eso mantenía la paz mientras crecías.

Estos hábitos no desaparecen sin más: resurgen cuando estás estresado o cuando tus padres están implicados. Ser consciente de ellos es el primer paso para romper el ciclo.

Cuando te des cuenta de que adoptas viejos roles, da un paso atrás y recuérdate que ya no eres un niño. Ahora puedes elegir formas más sanas de responder. Reconocer estos desencadenantes te ayuda a mostrarte diferente ante tu pareja.

9. Comunícate abiertamente con tu pareja sobre los lazos familiares

La dinámica familiar puede ser complicada, pero ocultar cosas a tu pareja sólo la empeora. Sé sincero sobre el papel de tus padres en tu vida y sobre la influencia que siguen teniendo.

Cuando tu pareja conoce todos los detalles, es menos probable que se sienta sorprendida o excluida. También le abre la puerta a compartir sus propias preocupaciones sobre la forma en que tus padres interactúan con vosotros dos.

Las conversaciones abiertas generan confianza. En lugar de adivinar lo que está pasando, tu pareja sentirá que forma parte de la discusión y no que sólo se ocupa de las consecuencias.

10. Busca ayuda externa si la necesitas

A veces, por muchos límites que pongas, los padres siguen interfiriendo. Es entonces cuando ayuda buscar ayuda externa.

La terapia de pareja puede darte a ti y a tu pareja estrategias para manejar el estrés familiar sin volverse el uno contra el otro. El asesoramiento familiar puede incluso ayudar a tus padres a ver cómo sus acciones están afectando a vuestra relación.

No es vergonzoso pedir ayuda: demuestra que estás decidido a hacer que las cosas funcionen. Con la orientación adecuada, podéis encontrar un equilibrio más sano en el que todos os sintáis respetados y vuestra relación pueda prosperar.