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Perder amigos por peleas o malentendidos o simplemente por separarnos nos pasa a todos. Pero eso no significa que no duela. Duele mucho, especialmente cuando piensas que tu amistad durará toda la vida.

Perdí a un amigo. Habíamos hecho planes de broma para el futuro, imaginando cómo serían nuestras vidas a los 30, 50, 80 años. Cómo encajarían nuestras parejas y nuestros hijos en él: juramos que nunca abandonaríamos nuestras noches de vino, sin importar cuántos hijos tuviéramos. En vez de eso, ella renunció por completo a nuestra amistad.

1. Me has hecho daño

Cuando desapareciste de mi vida, me heriste profundamente. Hasta el día de hoy no estoy muy seguro de lo que sucedió. Lo estábamos pasando mal, lo sé, pero ¿no valía la pena dar otra oportunidad? ¿Nuestra amistad realmente te causó tanto dolor que tuviste que irte sin mirar atrás? Lo siento si lo hizo. Me viste llorar por los chicos, pero puedo prometerte que ninguna de esas veces se compara con el agujero en mi corazón que causaste.

2. No me arrepiento de ti.

Compartimos tantos momentos, tan buenos momentos. Atesoro esos recuerdos. Me enseñaste a ver el mundo de una manera diferente y a hacer panqueques. Bailamos alrededor de mi cocina y pasamos horas descansando en mi sofá, bebiendo vino que era demasiado dulce y hablando de cosas que ya no importan, si es que alguna vez lo hicieron. Fuimos a algunas fiestas cuestionables y en citas dobles juntos, algunas terribles, otras mucho menos. Yo no cambiaría nada.

3. Tus secretos están a salvo conmigo.

Usted sabe que esos mensajes en Internet que dicen algo en la línea de dos personas necesitan seguir siendo amigos porque saben demasiadas cosas que condenan el uno al otro? Probablemente pertenezcamos a esa categoría, excepto que no tienes que preocuparte, tus secretos siempre estarán a salvo conmigo.

4. Todavía pienso en ti

Seguirte en Instagram es parte de ello, claro, porque un nuevo post o historia aparecerá al azar, y ¿cómo no pudiste cruzar mi mente en ese momento? Es más que eso, sin embargo. A veces paso por delante de un bar en el que pasamos innumerables noches o me pongo un traje que compramos juntos y pienso en ti. Sucede mucho menos de lo que solía, pero sucede. Probablemente lo hará por un tiempo.

5. Todavía recuerdo tu cumpleaños.

Miré la fecha esa mañana y pensé: “Hoy es su cumpleaños. Espero que tenga una grandiosa.” Y lo decía en serio. Me pregunto por cuánto tiempo recordaré eso. Otras cosas se han vuelto más borrosas. No recuerdo muy bien tu comida favorita o tu pedido de Starbucks, pero esa fecha me sigue acompañando. Tu cumpleaños siempre fue un gran problema, después de todo.

6. Me pregunto cómo llegaste a donde estás.

Escuché por ahí que tú también te mudaste. En realidad, ahora vivimos en la misma ciudad de nuevo; ¿quién lo hubiera pensado? Siempre supe que quería terminar aquí, pero la última vez que hablamos ese no era tu plan. Por otra parte, ha pasado un minuto desde que hablamos. Pero me lo pregunto. ¿Qué ha cambiado?

7. He pensado en extender la mano

A veces me siento tentado a comentar tus historias en los medios sociales o simplemente a enviarte un mensaje y preguntarte cómo has estado. No puedo predecir cómo reaccionarías, y tal vez por eso no lo he hecho. O tal vez sea porque conversar con alguien a quien le dije una vez que todo le dolería demasiado.

8. Espero que estés contento.

De verdad que sí. Sé que tu vida no fue perfecta, que tenías tus propios demonios. Sé que el final de nuestra amistad fue probablemente más acerca de ti que de nosotros, y espero que todo lo que pesaba en tu alma se haya levantado. Espero que ames tu vida en esta nueva ciudad. Espero que terminar aquí haya sido su elección, no sólo un subproducto de las circunstancias.

9. A veces todavía me pongo trist

Es raro en estos días, pero a veces sucede. Un recuerdo me golpeará con toda su fuerza de la nada y me toma un minuto recuperar el aliento. Recorro mis viejas fotos y videos y encuentro a algunos de nosotros, y puedo recordar perfectamente el momento, cada detalle tan claro como si hubiera ocurrido ayer. Sonrío porque tuvimos buenos momentos. Estoy triste, porque perdimos algo importante cuando nos perdimos el uno al otro.

10. Espero que a veces tú también me extrañes.

Y que tampoco te arrepientes de mí. Espero que cuando te encuentres de vez en cuando con una foto vieja de nosotros, te haga sonreír y tal vez sólo un poco triste. Como lo hace para mí.