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10 Cosas Que Me Cambiaron Después De La Muerte De Mis Padres

No creo que haya nada ni nadie que pueda prepararte para la pérdida de un padre o una madre. Creo que es el golpe más grande que puedas recibir durante la edad adulta, porque estás en el punto en el que ya no son solo tus padres, son también tus mejores amigos. Has entendido finalmente su sabiduría y sabes que todos los momentos de “mierda” que te hicieron pasar cuando eras adolescente realmente lo hicieron por amor y probablemente te salvaron la vida en más de una ocasión.

Perdí a los míos con dos años de diferencia; mi madre murió muy inesperadamente y mi padre poco después de un diagnóstico de cáncer. Mi madre era la única persona que podía ver mi alma y sacármelo todo de la manera más efectiva. Ella me enseñó lo que significa humanidad, empatía y generosidad. Mi padre era el realista sarcástico de la casa y una de las personas más indulgentes que he conocido. Si querías una respuesta directa, sincera y sin rodeos; solo tenías que ir a preguntar a mi padre.

El dolor sigue su curso y se presenta por etapas, pero no estaba preparada para que nunca desaparezca por completo.

  1. Mi teléfono nunca está a más de medio metro a la hora de acostarme, porque la última vez que lo hice me perdí la llamada del fallecimiento de mi madre.
  2. En los primeros 6 meses después de su muerte, pensar en lo ocurrido me hacía enfermar físicamente. Vomitaba literalmente.
  3. A veces siento que la muerte de mis padres ha destrozado al resto de nuestra familia. Hice todo lo posible por cumplir sus deseos y, a veces, eso me convirtió en la mala. Esa carga era inmensa, pero entendí por qué fui la elegida. Me hizo más fuerte como persona y estoy muy agradecida por ello.
  4. Me molesta que mi hijo no tenga experiencias con ellos como abuelos. Me lo imaginé muchas veces antes de su nacimiento y me siento robada. Él los habría adorado y ellos a él también.
  5. No cambiaría por nada en el mundo el tiempo que pase con ellos, pero a veces creo que hubiera sido menos doloroso si hubieran muerto cuando yo era muy joven. Habría tenido menos recuerdos.

  6. No pongas a parir a tus padres delante de mi si no quieres que te eche una bronca sobre gratitud y aprecio. Como miembro del club “Para ver a mis padres, miro al cielo”, tomaría tu lugar en un abrir y cerrar de ojos. Así que cierra la boca y piensa en lo corta que es la vida y lo rápido que pasa todo.
  7. Es como si fuera viuda, un “club” al que nunca quise unirme. ¿Dónde devuelvo esta membresía no deseada, por favor?
  8. Los otros miembros del club son realmente las únicas personas que de verdad entienden lo que se siente. No hay otra manera de explicarlo, ellos simplemente lo entienden.
  9. La vida continúa, pero habrá momentos incluso años más tarde, cuando te desmoronas como si todo hubiera pasado ayer.
  10. Cuando ves a tus amigos o incluso extraños con sus madres o padres, a veces te sentirás celosa, envidiosa por que habían quedado para almorzar y totalmente enojada porque tu madre no podrá planear la fiesta para el nacimiento de tu bebe. Los grandes eventos de la vida nunca volverán a ser lo mismo.

Aquí estoy, después de 8 y 10 años respectivamente, y todavía hay momentos en los que cojo el teléfono cuando sucede algo emocionante. Y luego me doy cuenta y pienso ¡Mierda, no puedo llamarlos!

Sus muertes me han cambiado para siempre y han cambiado mi manera de ver el mundo. De una manera extraña, me ha hecho una mejor madre. Siempre estoy muy consciente de lo que los recuerdos pueden significar para mi hijo y cómo influyo en su vida mientras estoy en la tierra. Merece saber lo mucho que le quiero y cuando me vaya, el mejor legado que le puedo dejar es lo que enseño e inculco en él ahora.